¿Qué es?
El cáncer oral es una enfermedad maligna que se origina en las células que recubren superficies como el labio, la lengua, el suelo de la boca, el interior de la mejilla, la encía y el paladar. La mayor parte de los casos son de tipo escamoso. Se ve con más frecuencia en los bordes de la lengua y en el suelo de la boca. Esas dos zonas son, además, las que peor se ven en el espejo.
Lo más difícil de la fase inicial es que es silenciosa. Una lesión pequeña la mayoría de las veces no duele, no sangra ni impide comer; por eso, aunque se note, se deja para más adelante. El dolor, el adormecimiento, la dificultad para tragar y la movilidad de los dientes suelen ser signos de una fase más avanzada. Una parte del retraso en la consulta no viene de la enfermedad, sino de dar el signo por corriente.
Lo que cambia detectarlo pronto está claro: cuando la lesión es pequeña y está limitada, el tratamiento que se planifica tiene un alcance más reducido, el efecto sobre el habla y la deglución es menor y el seguimiento resulta más sencillo. Por otro lado, ningún signo aislado significa cáncer. La mayor parte de las llagas y las manchas que se ven en la boca tienen una causa benigna; lo que hace la distinción son la revisión y, cuando hace falta, el estudio del tejido.
Signos
No es necesario tenerlos todos a la vez.
¿Por qué ocurre?
- 01
El consumo de tabaco
El tabaco, la pipa, la cachimba y los productos de tabaco que se mantienen dentro de la boca son el factor de riesgo mejor definido. Se acepta que el efecto se relaciona tanto con el tiempo de consumo como con la cantidad. Se ha descrito que el riesgo disminuye con los años después de dejarlo.
- 02
El consumo conjunto de alcohol y tabaco
El alcohol es también por sí solo un factor de riesgo. Se acepta que, combinado con el tabaco, genera un riesgo mayor que la suma de los dos. Esa combinación constituye uno de los escenarios en los que más se ha descrito la enfermedad.
- 03
La forma relacionada con el virus del papiloma humano
Algunos tipos del virus se han relacionado con los cánceres de la zona de las amígdalas y de la base de la lengua. Como esta forma puede aparecer también en personas más jóvenes que no fuman ni beben alcohol, se tiene presente en la valoración.
- 04
El sol, las lesiones precursoras y la irritación mantenida
La enfermedad localizada en el labio se relaciona con la exposición prolongada al sol. También entran en la valoración las manchas blancas o rojas que no se desprenden, las enfermedades de la mucosa de larga evolución y el borde afilado de un diente que lesiona el mismo punto durante años.
¿Cómo avanza?
- Precursora
Cambios que todavía no son cáncer
Hay una mancha blanca que no se desprende o una zona roja de aspecto aterciopelado. Ninguna de las dos es un cáncer y se tratan en apartados propios; en esta fase de lo que se habla no es de una enfermedad, sino de un cambio que hay que estudiar.
- Inicial
Lesión pequeña y limitada
La lesión es pequeña y está limitada a la zona en la que se encuentra, y no se ha detectado afectación de los ganglios linfáticos. Es en esta fase cuando se habla de la versión más reducida del plan de tratamiento.
- Regional
Extensión a los ganglios del cuello
La lesión ha crecido o se ha detectado afectación en los ganglios linfáticos del cuello. Un bulto duro, indoloro y que no se desplaza en el cuello es un signo frecuente de esta fase. El tratamiento puede exigir la planificación conjunta de varios métodos.
- Avanzada
La fase en la que se afectan las estructuras vecinas
La lesión ha avanzado hasta el músculo, el hueso o los tejidos profundos de alrededor. En esta fase el alcance del tratamiento se amplía y la conservación de las funciones se convierte en un apartado aparte. La estadificación la hace el especialista correspondiente con los hallazgos de la exploración y de las pruebas de imagen.
¿Cómo se trata?
El diagnóstico y el tratamiento del cáncer oral no son competencia de la odontología. Cuando se detecta un hallazgo sospechoso, los servicios a los que hay que acudir son la cirugía oral y maxilofacial y la cirugía de cabeza y cuello, que se realiza dentro de otorrinolaringología. El diagnóstico se establece únicamente con el estudio del tejido; no se establece mirando, con una fotografía ni con colorantes aplicados dentro de la boca. Esos servicios determinan el estadio de la enfermedad solicitando las pruebas de imagen que consideren necesarias.
La decisión de tratamiento no la toma un solo profesional, sino varios servicios que valoran el caso conjuntamente. La cirugía, la radioterapia que lleva la oncología radioterápica y los tratamientos con medicamentos que lleva la oncología médica se planifican solos o combinados, según la localización, el tipo y el estadio de la lesión. Ese equipo determina qué método se aplica, en qué orden y durante cuánto tiempo. El dentista no es quien lleva el tratamiento en este proceso.
El papel del dentista está al principio del proceso y al lado del paciente. En la revisión rutinaria se valoran los bordes de la lengua, el suelo de la boca, el labio y el cuello; un hallazgo sospechoso se registra y se deriva sin demora. En las personas en las que se ha planificado radioterapia en la zona de la cabeza y el cuello, se pide que antes de empezar se eliminen los focos de infección de la boca, porque las extracciones realizadas después de la radioterapia pueden dar lugar a problemas de cicatrización en el hueso de los maxilares. Durante el tratamiento y después de él, la sequedad de boca, las llagas de la mucosa y el aumento del riesgo de caries son apartados que sigue la odontología.
- Si tiene en la boca o en el labio una llaga que lleva dos semanas sin curar
- Si tiene en el cuello un bulto duro, indoloro y que lleva tres semanas sin desaparecer
- Si le ha empezado un adormecimiento sin explicación en el labio, en la mandíbula o en la lengua
- Si tiene dificultad para tragar, ronquera de más de tres semanas o dientes que se aflojan sin causa conocida
¿Cómo se previene?
- Deje los productos del tabaco y manténgase alejado de los que se mantienen dentro de la boca.
- Reduzca el consumo de alcohol; combinado con el tabaco, el riesgo sube todavía más.
- Proteja sus labios del sol; en las jornadas largas al aire libre, use un producto labial con filtro solar.
- No descuide las revisiones de la boca; enseñe sin esperar cualquier llaga que no cure en dos semanas.
Preguntas frecuentes
- ¿La llaga que tengo en la boca es un cáncer?
- Sin una exploración no se puede responder a esta pregunta, y no se emite un juicio a partir de un solo aspecto. La mayor parte de las llagas del interior de la boca se deben a causas benignas, como un afta, la presión de una prótesis o un mordisco, y curan en una o dos semanas. Lo que distingue no es el aspecto de la llaga, sino que no desaparezca: una llaga que no cura en dos semanas debe valorarse, sea cual sea su causa.
- ¿La biopsia extiende la enfermedad?
- Es una preocupación frecuente, pero no se ha demostrado que tomar una muestra de tejido extienda la enfermedad. En cambio, el retraso del diagnóstico sí influye directamente en el proceso. El estudio del tejido es el único método capaz de mostrar si una zona es benigna o es otra cosa; la decisión y el momento los determina el profesional que hace la valoración.
- No fumo ni bebo alcohol, ¿aun así puedo tenerlo?
- La ausencia de factores de riesgo reduce la probabilidad, pero no la anula. También se ha descrito la enfermedad en personas que no consumen tabaco ni alcohol, sobre todo en las formas localizadas en los bordes de la lengua y en las relacionadas con el virus. Por eso, hallazgos como una llaga que no cura o una mancha que no se desprende se valoran con independencia de los hábitos.
Este contenido es informativo y no sustituye una exploración presencial. Los síntomas se solapan entre enfermedades; el diagnóstico solo puede hacerse clínicamente.
