¿Qué significa esto?
La pared lateral de la garganta, las amígdalas y la parte más posterior de la mandíbula son tejidos vecinos y comparten en buena medida las mismas ramas nerviosas. Por eso, una infección que empieza detrás de la mandíbula puede hacer sentir el dolor en la garganta y en el oído de ese mismo lado. La molestia se describe como dolor de garganta; el origen, en cambio, está unos centímetros más adelante, dentro de la boca.
Que sea de un solo lado es lo que distingue a este síntoma. La infección de garganta por virus suele afectar a los dos lados a la vez, viene con mocos y tos, y alcanza su punto máximo en unos días para después ceder. Un dolor que se queda en un lado, que aumenta al tragar, que se refleja en el oído de ese mismo lado y que dificulta abrir la boca orienta más hacia una infección bajo el capuchón de encía que cubre la muela del juicio. Al tocar esa zona con la lengua puedes notar la encía hinchada y sensible, y puedes tener mal sabor de boca.
La misma descripción admite otras explicaciones. Los cálculos amigdalinos, una amígdala agrandada de un solo lado y, con menos frecuencia, una llaga que no cura en la zona de la amígdala pueden dar una molestia parecida. Por eso, un dolor de garganta de un solo lado que dura más de tres semanas o que va con ronquera o con pérdida de peso se valora aparte. La distinción se hace explorando la boca, revisando la garganta y, cuando hace falta, con una radiografía.
El origen del dolor de garganta de un solo lado puede estar en la parte posterior de la boca, pero también en las amígdalas; lo primero que mira el profesional es con qué movimiento aumenta el dolor y cuánto puedes abrir la boca.
Causas probables
¿Qué ayuda en casa?
- Puedes hacer gárgaras suaves con agua tibia y sal; esto no trata la infección, pero ayuda a mantener limpia la zona y a estar más cómodo.
- No hurgues la zona inflamada con la lengua, con un palillo ni con la parte dura del cepillo; eso aumenta el sangrado y la hinchazón.
- No tomes al azar los medicamentos que te hayan sobrado en casa para tapar el dolor; una tanda de antibiótico dejada a medias puede hacer que la infección siga de forma silenciosa.
- Comprueba cada día, siempre de la misma manera, cuánto puedes abrir la boca; que la apertura vaya disminuyendo no es un signo para manejar esperando.
- Si no puedes abrir la boca ni el ancho de dos dedos, o si tu apertura disminuye un poco más cada día
- Si tragar se ha vuelto tan difícil que incluso te cuesta tomar líquidos
- Si se acompaña de fiebre, hinchazón en el cuello o endurecimiento bajo la mandíbula
- Si tu voz se ha vuelto ronca o has empezado a notar dificultad para respirar
- Si el dolor ya pasa de tres semanas, sigue siempre en el mismo lado y se refleja en el oído
Preguntas frecuentes
- ¿La muela del juicio puede provocar dolor de garganta?
- Puede hacerlo. Bajo el capuchón de encía que cubre una muela del juicio que no ha salido del todo se acumulan bacterias y allí se instala una infección. Como la zona es vecina de la garganta y de los músculos que intervienen al tragar, el dolor se vive como dolor de garganta, aumenta al tragar y puede reflejarse en el oído. La distinción se hace explorando la boca y con una radiografía.
- ¿Basta con el antibiótico o hay que extraer la muela?
- Esa decisión cambia según la extensión de la infección y la posición de la muela. El antibiótico puede hacer retroceder la infección aguda, pero, mientras sigan ahí el capuchón de encía sobre la muela y el hueco que queda debajo, es de esperar que el cuadro se repita. La solución duradera pasa la mayoría de las veces por corregir la encía o por extraer la muela; cuál de las dos conviene lo determinan la exploración y la radiografía.
- ¿A qué profesional debo acudir primero?
- Si el dolor se acompaña de mocos, tos y fiebre, y lo notas en los dos lados a la vez, tiene sentido una valoración de otorrinolaringología. Si el dolor se queda en un lado, aumenta al tragar y al abrir la boca, y tienes en esa zona una muela del juicio saliendo, una revisión con el dentista muestra el origen más rápido.
Este contenido es informativo y no sustituye una exploración presencial. Los síntomas se solapan entre enfermedades; el diagnóstico solo puede hacerse clínicamente.
