¿Qué significa esto?
El labio es la zona de transición entre el interior de la boca y la piel de la cara, y está permanentemente expuesto al exterior. Por eso es el sitio que más lleva la huella del sol, del frío y de la irritación repetida. Lo que cabe esperar de una llaga aquí es que forme costra, se haga más pequeña y cierre por completo en dos semanas.
El herpes labial sigue un orden determinado: primero hormigueo, después pequeñas vesículas, luego costra y, en torno a una semana o diez días, curación. La llaga que requiere atención, en cambio, no sigue ese orden. La costra se cae, la superficie que hay debajo no cierra y la costra se vuelve a formar; sus límites se endurecen y se mantiene con insistencia en el mismo sitio. Aquí el tiempo es el criterio más útil.
La sequedad extendida, la descamación y el borrado del límite entre el labio y la piel en el labio inferior apuntan a otro cuadro. Este cambio se desarrolla a lo largo de los años por efecto del sol y sobre él puede asentarse una única costra; se ve con más frecuencia en personas que trabajan al aire libre y que van mucho a la playa y al sol. Una llaga que aparece sobre ese fondo y no cura puede requerir que se valore con una muestra de tejido.
La causa de una llaga del labio que no cura puede ir desde una infección superficial hasta el daño solar acumulado a lo largo de los años; cuántas semanas lleva la llaga, si se repite o no en el mismo sitio y el aspecto general del labio orientan la distinción.
Causas probables
¿Qué ayuda en casa?
- Anote el día en que empezó la llaga y fotografíela una vez por semana con la misma luz; los cambios pequeños son difíciles de seguir a simple vista.
- No arranque la costra, no se muerda ni se lama el labio; la irritación constante retrasa la curación.
- Use un bálsamo labial con protección solar y quédese a la sombra a mediodía; el labio es la zona que más se olvida al aplicar el protector.
- Deje o reduzca el tabaco; el labio es una de las zonas a las que el humo afecta directamente.
- Si la llaga no ha cerrado a pesar de haber pasado dos semanas
- Si cada vez que se cae la costra se vuelve a formar en el mismo sitio
- Si el borde de la llaga se ha endurecido o se ha abultado y engrosado
- Si la llaga sangra con facilidad o empieza a sangrar sola
- Si en el mismo lado se palpa un ganglio duro debajo de la mandíbula o en el cuello
Preguntas frecuentes
- ¿Es un herpes o es otra cosa, cómo lo sé?
- El herpes labial suele repetirse en la misma zona, empieza con hormigueo y cierra sin dejar marca en una semana o diez días. Una llaga que aparece sin hormigueo, que no pasa por la fase de vesícula y que supera las dos semanas no encaja con esa descripción. La distinción definitiva se hace con la exploración, pero el criterio del tiempo puede seguirlo usted mismo.
- La llaga no me duele, ¿aun así debo hacérmela mirar?
- Sí. Una parte de los cambios del labio que requieren atención no produce dolor, y precisamente por eso se detectan tarde. Que no haya dolor no se considera un motivo para esperar. Toda llaga que supera las dos semanas y no cede debe valorarse, aunque no duela.
- Tengo el labio siempre seco y descamado, ¿entra en lo mismo?
- La sequedad y la descamación extendidas son distintas de una llaga única, pero no se consideran algo sin importancia. Sobre todo en el labio inferior, un cambio que dura años y que borra el límite entre el labio y la piel hace pensar en daño solar; requiere revisiones periódicas. Si sobre ese fondo hay un punto endurecido o una costra que no cura, la exploración no debe retrasarse.
Este contenido es informativo y no sustituye una exploración presencial. Los síntomas se solapan entre enfermedades; el diagnóstico solo puede hacerse clínicamente.
