¿Qué es?
La lengua geográfica aparece cuando las pequeñas prominencias del dorso de la lengua, las papilas, desaparecen temporalmente en determinadas zonas. La superficie que queda sin papilas se ve más roja y lisa; alrededor de esa zona suele haber un borde algo elevado, blanquecino o amarillento. El dibujo que forman las zonas rojas junto con la superficie intacta recuerda a un mapa, y de ahí viene el nombre.
Lo que distingue este cuadro de otras alteraciones de la lengua es que las formas no se quedan quietas. Mientras una zona cura en unos días, aparece otra nueva en un punto distinto de la lengua; unas semanas después el aspecto de la lengua puede haber cambiado por completo. Ese recorrido migratorio orienta el diagnóstico. La mayoría de las personas no tiene molestias; una parte describe un ligero escozor con los alimentos ácidos, picantes o muy salados.
La lengua geográfica no se contagia, no es una infección por hongos y no se ha relacionado con el cáncer. Es frecuente en la población, puede aparecer a cualquier edad y a menudo se presenta junto con la lengua fisurada. Es esperable que aparezca y desaparezca a lo largo de los años; no es de esperar que deje ningún daño permanente.
Signos
No es necesario tenerlos todos a la vez.
¿Por qué ocurre?
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Predisposición personal y familiar
En una parte de las personas con lengua geográfica, el mismo aspecto se encuentra también en otros miembros de la familia. No hay una única causa conocida; se considera una diferencia propia de cada persona en la forma en que se renueva la mucosa.
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Su aparición junto con la lengua fisurada
En las personas que tienen surcos en el dorso de la lengua se ha descrito con más frecuencia la lengua geográfica. Los dos cuadros pueden coincidir en la misma lengua; esa coincidencia no significa que la situación sea más grave.
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Las etapas que desencadenan un brote
Se describe que las zonas se extienden después de periodos de mucho estrés, de cambios hormonales y de infecciones de las vías respiratorias altas. Cuando el desencadenante desaparece, la mayoría de las veces el aspecto vuelve a su curso habitual.
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Los alimentos que aumentan las molestias
Los cítricos, el tomate, el vinagre, las especias y los alimentos muy salados pueden producir escozor en la superficie sin papilas. No son la causa del cuadro; solo hacen más sensible la zona que ya existe.
¿Cómo avanza?
- 1
Aparición
En una zona de la lengua surge un área pequeña, roja y lisa, con un borde de color claro a su alrededor. La mayoría de las personas no nota nada en esta fase.
- 2
Extensión
En unos días la zona crece, su borde se hace más nítido y, al unirse con zonas vecinas, da ese aspecto de mapa. El escozor con los alimentos picantes y ácidos se describe en esta fase.
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Curación
A medida que las papilas se recuperan, la zona se aclara y la superficie de la lengua vuelve a la normalidad. No es de esperar que quede ninguna marca en ese punto.
- 4
Cambio de sitio
Mientras una zona cura, empieza otra nueva en un punto distinto de la lengua. Este recorrido migratorio puede durar meses; también puede haber periodos largos en los que no se vea ninguna zona.
¿Cómo se trata?
El diagnóstico se hace por el aspecto y por ese recorrido migratorio que cuenta el paciente; en la mayoría de los casos no hace falta una biopsia. Teniendo en cuenta que la lengua puede enrojecerse por otros motivos, su dentista valora la infección por hongos, la sequedad de boca, la irritación por una prótesis y los signos de carencias nutricionales. Si no existen esas causas, no se inicia ningún otro tratamiento.
En la lengua geográfica sin molestias no se ha demostrado ningún beneficio del uso de medicamentos. Los antifúngicos solo se plantean si se sospecha una infección por hongos; usarlos sin necesidad no cambia el aspecto. En las temporadas con escozor, la mayoría de las veces basta con reducir los alimentos ácidos y picantes, enjuagarse la boca con agua templada y usar un enjuague bucal sin alcohol.
Si las molestias continúan o afectan a la vida diaria, su dentista puede considerar adecuado un producto de aplicación local para aliviar el dolor. Lo importante es el hábito de vigilancia: una zona que no cambia de sitio, que se queda donde está y que no remite en dos o tres semanas no encaja con la lengua geográfica y hay que valorarla aparte.
- Si la zona de la lengua no cambia de sitio y lleva dos o tres semanas en el mismo punto
- Si la superficie de la zona se ha endurecido, se ha abultado o sangra
- Si el ardor y el dolor se han vuelto continuos, independientemente de lo que coma
¿Cómo se previene?
- Reduzca los alimentos que le producen escozor durante los brotes; no hace falta que mantenga esa restricción de forma permanente.
- Limpie la lengua con suavidad usando un cepillo blando; raspar con fuerza irrita todavía más la superficie sin papilas.
- Evite los enjuagues bucales con mucho alcohol y los productos con aditivos fuertes, como el aceite de menta.
- Hacer fotografías de vez en cuando le permite mostrar a su dentista si las zonas realmente cambian de sitio.
Preguntas frecuentes
- ¿La lengua geográfica se contagia?
- No. La lengua geográfica no es una infección; no se transmite con un beso, al compartir un vaso ni por ningún otro contacto. Que aparezca en varios miembros de una familia no se debe al contagio, sino a una predisposición compartida.
- ¿Puede ser un signo de cáncer?
- La lengua geográfica no se ha relacionado con el cáncer. El punto que las diferencia es el movimiento: en la lengua geográfica las zonas curan y aparecen en otro sitio. En cambio, una llaga o una mancha que se queda en el mismo punto, no cura y se endurece no se explica por la lengua geográfica; hay que examinarla.
- ¿Desaparece del todo?
- Las zonas curan una a una y la superficie de la lengua vuelve a la normalidad; sin embargo, como la predisposición se mantiene, es esperable que el aspecto vuelva a aparecer con los años. Esas repeticiones no significan que el tratamiento haya fracasado. Mientras no produzca molestias, puede que no haga falta nada más que el seguimiento.
Este contenido es informativo y no sustituye una exploración presencial. Los síntomas se solapan entre enfermedades; el diagnóstico solo puede hacerse clínicamente.
