¿Qué es?
Las adenoides son un tejido linfoide situado detrás de la nariz, y las amígdalas están a los dos lados de la garganta. En la infancia funcionan como una parte del sistema inmunitario y crecen durante un determinado periodo. Cuando el crecimiento alcanza un tamaño capaz de estrechar la vía respiratoria, respirar por la nariz se hace difícil y la respiración pasa a la boca.
El cuadro típico es este: el niño ronca por las noches, duerme con la boca abierta, cambia de postura a menudo y se levanta cansado. Durante el día pueden acompañarlo la nariz tapada, hablar con voz nasal, el mal aliento y la falta de apetito. La sensación de plenitud en los oídos y los problemas de oído medio que se repiten se relacionan con la vecindad de las adenoides con la trompa de Eustaquio.
El dentista detecta a estos niños a través de la boca: encías de delante secas e inflamadas, lengua con aspecto saburral, paladar estrecho y alto, labios que quedan abiertos en reposo. Estos hallazgos no permiten hacer el diagnóstico. Las adenoides no se ven mirando por la boca; la valoración exige examinar directamente la nariz y la zona de detrás de la nariz, y eso es tarea del otorrinolaringólogo.
Signos
No es necesario tenerlos todos a la vez.
¿Por qué ocurre?
- 01
Crecimiento natural propio de la edad
El tejido linfoide alcanza su mayor tamaño en los años previos a la escuela y tiende a reducirse hacia la adolescencia. Como la vía respiratoria del niño es además estrecha, el mismo tamaño produce más molestias a esa edad.
- 02
Infecciones repetidas de las vías respiratorias altas
Las infecciones frecuentes de nariz y de garganta hacen que el tejido esté continuamente estimulado. El tejido que crece en cada episodio puede no volver a su tamaño anterior entre un episodio y otro.
- 03
Alergia
La rinitis alérgica mantiene la mucosa de la nariz con edema y sostiene la estimulación del tejido linfoide. Si la alergia no se controla, es difícil que la obstrucción remita.
- 04
Factores del entorno y reflujo
Estar expuesto al humo del tabaco y el contenido del estómago que llega a la garganta pueden provocar una irritación mantenida en las vías respiratorias altas. Sobre ese terreno el crecimiento del tejido se instala con más facilidad.
¿Cómo avanza?
- Grado 1
Amígdalas que estrechan poco el paso
Las amígdalas quedan dentro de su lecho y no estrechan de forma evidente el paso de la garganta. Las molestias suelen limitarse a los periodos de infección.
- Grado 2
Crecimiento que sobresale del lecho
Las amígdalas sobresalen hacia fuera de su lecho. Puede empezar el ronquido por la noche, aunque la respiración durante el día suele ser cómoda.
- Grado 3
Estrechamiento evidente
Se cierra buena parte del paso de la garganta. El ronquido se hace regular, respirar por la boca continúa también de día, tragar se enlentece y las comidas se alargan.
- Grado 4
Cierre casi completo
Las amígdalas se acercan a la línea media. Pueden verse paradas de la respiración durante el sueño, la boca continuamente abierta durante el día y dificultad para alimentarse; la valoración no se aplaza.
¿Cómo se trata?
En este cuadro hay que acudir al otorrinolaringólogo. En la exploración se valoran la garganta y la nariz; como las adenoides no se ven por la boca, puede hacer falta mirar por la nariz con un endoscopio fino o hacer una radiografía de perfil. Si se describen paradas de la respiración durante el sueño, puede pedirse un estudio del sueño. El papel del dentista en este cuadro se limita a detectar los hallazgos, registrar las huellas que dejan dentro de la boca y encaminarle a la puerta adecuada.
El otorrinolaringólogo puede preferir primero un seguimiento con medicamentos. Durante un tiempo se prueban los espráis que se aplican dentro de la nariz, el tratamiento de la alergia y el seguimiento regular de las infecciones. En muchos niños el tejido se reduce con la edad y las molestias remiten. Qué medicamento, a qué dosis y durante cuánto tiempo se usa en ese periodo depende de la decisión de ese médico.
Si las molestias continúan, si hay paradas de la respiración durante el sueño o si las infecciones que se repiten afectan a la vida diaria, puede plantearse quitar las adenoides y las amígdalas. Tanto esa decisión como el alcance de la intervención los toma el otorrinolaringólogo. Lo que puede hacerse del lado de la odontología es planificar el momento de la valoración de ortodoncia en cuanto al paladar estrecho y a la mordida, una vez que la vía respiratoria se haya corregido.
- Ver que la respiración se detiene durante el sueño
- Dificultad para tragar y acumulación de saliva en la boca
- Dificultad para respirar junto con un cambio de la voz
- Una amígdala que crece en un solo lado o un bulto duro y persistente en el cuello
¿Cómo se previene?
- Observe el sueño de su hijo; roncar todas las noches y dormir con la boca abierta no se consideran normales.
- No olvide las molestias alérgicas cuando pasa la estación; una nariz tapada que se mantiene debe valorarse.
- Evite la exposición al humo del tabaco dentro de casa.
- Anote la fecha y la duración de las infecciones de garganta que se repiten; en el momento de decidir se le preguntará por esa información.
Preguntas frecuentes
- ¿Las adenoides se reducen solas?
- En muchos niños el tejido linfoide se reduce hacia la adolescencia y las molestias remiten. Pero si durante ese tiempo la vía respiratoria sigue estrecha, el sueño se fragmenta o hay problemas de oído que se repiten, esperar puede tener un precio. Si se espera o si se interviene lo decide el otorrinolaringólogo.
- ¿Si le quitan las amígdalas se le debilitarán las defensas a mi hijo?
- Las amígdalas no son la única parte del sistema inmunitario; después de quitarlas la defensa continúa a través de otros tejidos linfoides. Aun así, la intervención no se recomienda a todos los niños, su necesidad se valora caso por caso. Es adecuado que dirija esta pregunta al otorrinolaringólogo, que es quien va a tomar la decisión.
- ¿Puede el dentista ver las adenoides?
- No puede. Las adenoides están detrás de la nariz y no pueden valorarse mirando por la boca. El dentista puede ver las amígdalas a grandes rasgos y detectar el paladar estrecho y las huellas de sequedad dentro de la boca. Esos hallazgos levantan la sospecha; su medida y qué hacer lo determina el otorrinolaringólogo.
Este contenido es informativo y no sustituye una exploración presencial. Los síntomas se solapan entre enfermedades; el diagnóstico solo puede hacerse clínicamente.
