¿Qué significa esto?
La nariz calienta, humedece y filtra el aire que usted respira. Cuando esa vía se obstruye, el cuerpo pasa a respirar por la boca. El aire que pasa por la boca es seco y no está filtrado; reseca de forma continua la fina película de saliva que cubre la superficie de los dientes de delante y de las encías. En la zona que se reseca, la placa bacteriana se adhiere con más facilidad; el enrojecimiento, la hinchazón y el sangrado de las encías se hacen más evidentes, sobre todo en los dientes superiores de delante.
Lo que separa este síntoma de los que solo ocurren de noche es que continúa también de día. En quien solo abre la boca mientras duerme, el problema suele ser un estrechamiento de la vía respiratoria durante el sueño. Si durante el día tampoco se le cierran los labios y la boca queda abierta al estar en reposo o al leer, se piensa en un obstáculo permanente en la vía nasal o en un hábito ya instalado. Mirarse unos minutos al espejo para ver si los labios permanecen cerrados por sí solos suele bastar para hacer esa distinción.
En los niños en edad de crecimiento, respirar por la boca no afecta solo al interior de la boca. Como la lengua está siempre abajo, no sostiene el maxilar superior desde dentro; el paladar puede estrecharse, los dientes superiores de delante pueden inclinarse hacia fuera y la parte inferior de la cara puede alargarse. Como estos cambios son difíciles de corregir una vez instalados, en los niños se recomienda buscar pronto la causa.
Respirar por la boca es la mayoría de las veces consecuencia de tener la nariz obstruida, pero también puede continuar como hábito después de que la obstrucción se resuelva. Los apartados siguientes reúnen las causas más frecuentes.
Causas probables
¿Qué ayuda en casa?
- Compruebe de vez en cuando a lo largo del día si tiene los labios cerrados; mantener la boca cerrada cuando la nariz está despejada evita que el hábito se instale.
- No descuide beber agua y evite ir bebiendo a sorbos bebidas azucaradas a lo largo del día; en una boca seca el riesgo de caries sube más deprisa.
- No use durante días los sprays y las gotas descongestionantes sin indicación de un profesional; algunos, con el uso prolongado, pueden aumentar la obstrucción.
- No recurra a las prácticas que circulan por internet, como taparse la boca con esparadrapo; si la vía nasal está realmente obstruida, eso dificulta la respiración.
- Si su hijo ronca mientras duerme, deja de respirar o pasa la noche inquieto.
- Si la obstrucción nasal es de un solo lado y le acompaña una secreción maloliente o con sangre.
- Si por la noche tiene que incorporarse a menudo para poder respirar.
- Si le han empezado a sangrar las encías y el enrojecimiento no se pasa a pesar de cepillarse con regularidad.
- Si no poder cerrar la boca le dificulta hablar, tragar o alimentarse.
Preguntas frecuentes
- ¿Respirar por la boca daña de verdad los dientes?
- Lo que hace daño no es el aire en sí, sino que la saliva se seque. La saliva tampona el ácido de la boca y contribuye a reparar la superficie del esmalte; en una zona que queda seca de forma continua esa protección disminuye. Por eso, en quienes respiran por la boca, la inflamación en el borde de la encía y las caries se ven con más frecuencia en los dientes superiores de delante.
- Mi hijo duerme con la boca abierta, ¿se le pasará solo al crecer?
- No siempre cabe esperar que se corrija solo. Si la causa es un obstáculo, como el aumento de las adenoides o de las amígdalas, el hábito continúa mientras no se resuelva ese obstáculo. Además, el periodo en el que los maxilares crecen más deprisa es limitado; por eso, en lugar de esperar, se recomienda buscar la causa.
- ¿A qué profesional debo acudir primero?
- Si lo que domina es la obstrucción nasal, el primer paso es la valoración del otorrinolaringólogo. El dentista, por su parte, valora las consecuencias dentro de la boca, la anchura del paladar y la mordida; en los niños, en esa valoración se decide si hace falta un seguimiento de ortodoncia. Las dos especialidades suelen trabajar juntas.
Este contenido es informativo y no sustituye una exploración presencial. Los síntomas se solapan entre enfermedades; el diagnóstico solo puede hacerse clínicamente.
