¿Qué es?
La sialoadenitis es la inflamación de una glándula salival. Las que se afectan con más frecuencia son la parótida, delante de la oreja, y la submandibular, debajo de la mandíbula. La glándula puede hincharse en pocas horas, duele al tocarla y la piel que la cubre puede verse tensa. Cuando el flujo de saliva disminuye, a las bacterias les resulta más fácil llegar a la glándula por el conducto.
La infección de origen bacteriano suele ser de un solo lado y puede agravarse deprisa. Que al presionar la mejilla o la zona de debajo de la mandíbula salga a la boca por la desembocadura del conducto una secreción turbia y purulenta es el hallazgo más característico de este cuadro. En las inflamaciones de origen vírico, en cambio, la hinchazón suele ser de los dos lados y la evolución es distinta.
La pérdida de líquidos, los medicamentos que secan la boca, la edad avanzada, una cirugía reciente y una higiene de la boca que se ha vuelto difícil de mantener aumentan el riesgo. También puede desarrollarse una infección en una glándula que tiene un cálculo en su conducto; en ese caso la obstrucción y la infección van juntas. En personas con las defensas bajas cabe esperar que el cuadro avance más deprisa.
Signos
No es necesario tenerlos todos a la vez.
¿Por qué ocurre?
- 01
Disminución del flujo de saliva
Cuando no hay un flujo que lave el conducto, las bacterias de la flora de la boca pueden ascender a lo largo de él. La pérdida de líquidos, pasar mucho tiempo sin comer y los medicamentos que secan la boca frenan ese flujo.
- 02
Cálculo o estrechez que obstruye el conducto
Cuando la salida de la secreción se cierra de forma mecánica, se acumula saliva estancada dentro de la glándula. El líquido estancado es favorable para que crezcan bacterias; esa es la razón de que el cálculo y la infección se vean a menudo en la misma glándula.
- 03
Afectación de la glándula por virus
Algunos virus afectan directamente a las glándulas salivales; en ese cuadro la hinchazón suele ser de los dos lados y no sale pus por el conducto. Hacer esa distinción y pedir pruebas si es necesario es tarea del médico.
- 04
Situaciones que comprometen el estado general
El periodo posterior a una cirugía, una enfermedad grave, la edad avanzada y los tratamientos que bajan las defensas alteran tanto el cuidado de la boca como el flujo de saliva. Sobre ese terreno la infección de la glándula se instala con más facilidad.
¿Cómo avanza?
- Bacteriana aguda
Cuadro de un solo lado y con fiebre
La glándula se hincha en poco tiempo y duele al tocarla. Que salga pus por la desembocadura del conducto es el signo más claro de este tipo; pueden acompañarlo fiebre y malestar general.
- Vírica
Hinchazón en los dos lados
La hinchazón suele verse en las dos glándulas a la vez y no sale pus por el conducto. Puede haber sensación de plenitud delante de la oreja y una molestia que aumenta al masticar; la distinción la hace el médico.
- Con obstrucción
Infección añadida sobre un cálculo
Sobre la hinchazón que aparecía y cedía con las comidas se añaden enrojecimiento, dolor continuo y secreción. Aquí hay que abordar por separado tanto la infección como la obstrucción.
- Recurrente
Episodios repetidos en la misma glándula
Después de que la infección remita, la glándula no siempre vuelve a su estado anterior; en unos meses pueden aparecer nuevos episodios. En ese punto entra en juego valorar la estructura de la glándula con pruebas de imagen.
¿Cómo se trata?
El tratamiento de este cuadro no se lleva en odontología. Cuando los signos se detectan desde la boca, hay que acudir a otorrinolaringología; si hay fiebre, una hinchazón que crece deprisa o dificultad para tragar, la valoración debe hacerse el mismo día en urgencias. El papel del dentista es palpar la glándula con las dos manos, ver la secreción que sale por la desembocadura del conducto y encaminarle a esa puerta.
Los pasos que cabe esperar del médico al que acuda son estos: la exploración de la glándula, si hace falta un análisis de sangre y una ecografía, la toma de una muestra de la secreción que sale por el conducto y la planificación del tratamiento farmacológico adecuado al cuadro. Si hace falta un antibiótico y cuál se elige lo decide esa valoración; no tome por su cuenta un antibiótico que le haya sobrado en casa.
Si se piensa que se ha formado un absceso dentro de la glándula, puede plantearse un drenaje; es un procedimiento que se hace en condiciones hospitalarias. Si en esa misma glándula se detecta un cálculo, cabe esperar que la obstrucción se aborde aparte una vez que la infección haya remitido. Durante ese proceso puede seguir acudiendo a su dentista para mantener el cuidado de la boca y reducir la sequedad.
- Hinchazón de la cara o de la zona de debajo de la mandíbula que crece deprisa junto con fiebre
- Dificultad para tragar o para respirar
- No poder abrir la boca dos dedos
- Que la piel sobre la hinchazón se enrojezca y brille, con dolor pulsátil
¿Cómo se previene?
- Mantenga un consumo de agua regular; la pérdida de líquidos es el terreno más frecuente de este cuadro.
- Si toma algún medicamento que le seca la boca, comuníqueselo a su dentista y no lo abandone por su cuenta.
- Tampoco descuide el cepillado y la limpieza entre los dientes los días en que está enfermo y sin apetito.
- Si describe una hinchazón de debajo de la mandíbula que aparece y cede con las comidas, hágala valorar antes de que se añada una infección.
Preguntas frecuentes
- ¿Es lo mismo que las paperas?
- No es lo mismo. Las paperas se deben a un virus y la hinchazón suele ser de los dos lados; en la infección bacteriana de la glándula, en cambio, suele afectarse una sola glándula y puede salir pus por el conducto. La distinción la hace el médico con la exploración y, si hace falta, con pruebas; no intente decidir en casa mirando el aspecto de la hinchazón.
- ¿El dentista trata esta infección?
- No. El dentista puede explorar la glándula y ver la secreción que sale por la desembocadura del conducto, valorar factores de fondo como la sequedad de boca y los cálculos, y derivarle a otorrinolaringología. Si hay fiebre y una hinchazón que crece deprisa, la derivación se hace el mismo día a urgencias.
- ¿La hinchazón se pasa sola?
- En algunos cuadros leves es posible que la hinchazón remita, pero esperar a eso no es un camino seguro. Que se añada fiebre, que aumente el dolor y que la secreción se vuelva purulenta indican que el cuadro se está agravando. Con esos signos hay que acudir al médico sin demora.
Este contenido es informativo y no sustituye una exploración presencial. Los síntomas se solapan entre enfermedades; el diagnóstico solo puede hacerse clínicamente.
