¿Qué significa esto?
Una infección que nace en un diente o en la encía se mantiene al principio limitada a la punta de la raíz o a la zona de debajo de la encía. Si ese límite no se sostiene, la inflamación pasa del hueso al tejido blando y avanza hacia los espacios de debajo de la mandíbula, del lateral del cuello y de debajo de la lengua. La fiebre es, justo en ese punto, el dato que dice que la infección ha dejado de ser local.
Lo que marca la diferencia es la hinchazón en sí. Un ganglio que responde a una infección se nota como un bultito redondo del tamaño de una avellana, con los bordes delimitados al tacto y que se desplaza bajo la piel. En una infección que se extiende, en cambio, el límite de la hinchazón es impreciso: la piel está tensa, caliente y enrojecida, duele al tocarla y se extiende hacia la cara borrando la línea de la mandíbula. No son lo mismo, y cuando lo segundo aparece junto con fiebre no cabe esperar.
Lo que marca el riesgo es dónde está la hinchazón. Una hinchazón que afecta a la zona de debajo de la mandíbula por los dos lados a la vez, que al tacto se nota dura como una tabla y que empuja la lengua hacia arriba hace pensar en una afectación del suelo de la boca; el peligro real ahí no es el dolor, sino el estrechamiento de la vía respiratoria. Una hinchazón que asciende hacia la zona de los ojos sigue, por su parte, otro camino. En ambos casos, esperar en casa con un antibiótico por vía oral no se considera una opción adecuada.
Detrás de una hinchazón del cuello acompañada de fiebre suele haber un origen dentro de la boca; también las glándulas salivales y la garganta pueden dar un cuadro parecido. Lo siguiente son las posibilidades que más se plantean, y la distinción la hacen la exploración y las pruebas de imagen.
Causas probables
¿Qué ayuda en casa?
- No apliques calor sobre la zona hinchada ni intentes apretarla, vaciarla o reventarla; el calor y la presión pueden facilitar que la infección se extienda a un área más amplia.
- No empieces por tu cuenta un antibiótico que te haya sobrado o que se recetó a otra persona; puede tapar en parte los síntomas, retrasar la consulta y dificultar la valoración posterior.
- Tómate la temperatura y anota la hora, y sigue durante el día el límite de la hinchazón. Para el profesional, saber en cuánto tiempo ha crecido la hinchazón vale más que la intensidad del dolor.
- Al acudir, lleva contigo la lista de los medicamentos que tomas y, si la tienes, tu última radiografía dental; qué diente es el origen marca la dirección del tratamiento.
- Si te cuesta tragar, no puedes tragar tu saliva o se te escapa la baba por la boca
- Si te cuesta respirar o si al hablar tu voz se ha apagado y ha cambiado
- Si no puedes abrir la boca el ancho de dos dedos
- Si la hinchazón afecta a la zona de debajo de la lengua o a los dos lados de la mandíbula a la vez y notas la lengua empujada hacia arriba
- Si la fiebre sube y empiezan los escalofríos, o si la hinchazón crece de forma visible en cuestión de horas
Preguntas frecuentes
- ¿Si empiezo un antibiótico se me quitará la hinchazón?
- En una infección que ya se ha extendido, el antibiótico por sí solo no basta. Hay que drenar la inflamación y tratar el origen, es decir, el diente implicado; mientras el origen siga activo, la mayoría de las veces el medicamento solo frena el cuadro. Qué antibiótico se da, por qué vía y durante cuánto tiempo se decide después de la exploración y, cuando hace falta, de las pruebas de imagen.
- No me duele ningún diente, ¿aun así el origen puede ser dental?
- Puede serlo. En un diente cuya raíz ha muerto se pierde la sensación de dolor; cuando la infección avanza en silencio y sale fuera del hueso, el primer dato que se nota no es el dolor, sino la hinchazón. Por eso, la ausencia de dolor no descarta el origen dental. En la revisión no se valora solo el diente del que sospechas, sino todos los dientes junto con la radiografía.
- ¿Debo ir al dentista o a urgencias?
- En un cuadro en el que la fiebre acompaña a la hinchazón del cuello, la primera dirección es urgencias; allí se valora la seguridad de la respiración y de la deglución y se administra el tratamiento por vía intravenosa. El tratamiento del origen dental se planifica una vez asegurada esa primera fase. Si hay dificultad para tragar, falta de aire o imposibilidad de abrir la boca, hay que llamar al 112 antes de ponerse en camino.
Este contenido es informativo y no sustituye una exploración presencial. Los síntomas se solapan entre enfermedades; el diagnóstico solo puede hacerse clínicamente.
