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Cálculo salival (sialolitiasis)

Si al empezar a comer se le hincha la zona de debajo de la mandíbula y al cabo de un rato cede, puede haber una obstrucción en un conducto salival. El cálculo no obstruye la glándula en sí, sino la vía de salida de la saliva.

¿Qué es?

El cálculo salival es una pequeña masa que se forma cuando los minerales de la saliva precipitan a lo largo del conducto y se endurecen. Cuando el cálculo estrecha el conducto, la saliva no puede salir a la boca y se acumula dentro de la glándula. Por eso la molestia no es constante durante el día; aparece en los momentos en que aumenta la secreción de saliva.

La mayoría de los cálculos se ven en la glándula submandibular, situada debajo de la mandíbula. La secreción de esta glándula es más espesa y su conducto asciende, en contra de la gravedad. En la glándula parótida, delante de la oreja, los cálculos son menos frecuentes. En una glándula puede haber un solo cálculo, pero también varios.

La descripción clásica es esta: al empezar a comer o al notar un sabor ácido, la zona de debajo de la mandíbula se hincha con rapidez, se pone tensa y duele; un rato después de comer la hinchazón baja por sí sola. Ese ciclo puede repetirse durante semanas. Si la obstrucción continúa, la saliva estancada dentro de la glándula puede preparar el terreno para una infección.

Signos

No es necesario tenerlos todos a la vez.

¿Por qué ocurre?

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    Que la saliva se espese

    Cuando no bebe suficiente agua o el cuerpo pierde líquido, la saliva se concentra. Los minerales de una saliva que fluye más despacio son más propensos a precipitar en la pared del conducto.

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    Medicamentos que reducen el flujo de saliva

    Los medicamentos que secan la boca bajan la velocidad de la secreción. La saliva que permanece mucho tiempo dentro del conducto crea un ambiente favorable para que el cálculo crezca. Si el medicamento debe cambiarse o no lo decide el médico que se lo ha recetado.

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    La anatomía de la glándula submandibular

    El conducto de esta glándula es largo, discurre hacia arriba y su secreción es más espesa que la de las otras glándulas. Esa particularidad anatómica es la razón de que los cálculos se vean con más frecuencia aquí.

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    Infección previa y estrechez del conducto

    Una infección previa de la glándula puede dejar cicatriz y estrechez en la pared del conducto. En la zona estrechada el flujo se altera; el depósito de minerales empieza, la mayoría de las veces, justo en ese punto.

¿Cómo avanza?

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    Cálculo silencioso

    El cálculo es pequeño y no cierra del todo el flujo. Puede no dar ninguna molestia; puede verse por casualidad en una radiografía hecha por otro motivo.

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    Hinchazón que aparece al comer

    Cuando aumenta la secreción de saliva la glándula se hincha y se pone tensa, y al reducirse la secreción la hinchazón baja. El dolor suele acompañar a la hinchazón y su relación con las comidas es evidente.

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    La obstrucción se vuelve continua

    La hinchazón ya no baja del todo entre comidas. La saliva que sale por la desembocadura del conducto disminuye y se espesa; la zona se nota llena todo el día.

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    Se añade la infección

    En la saliva estancada pueden multiplicarse las bacterias. La zona se enrojece, duele al tocarla, puede salir una secreción turbia por la desembocadura del conducto y el cuadro puede acompañarse de fiebre.

¿Cómo se trata?

La valoración empieza por dentro de la boca. El dentista ve la desembocadura del conducto, palpa la glándula con las dos manos, por fuera y por dentro de la boca, y mira si la saliva que sale por el conducto es transparente. Para determinar la localización y el tamaño del cálculo puede hacer falta una ecografía o una tomografía; solicitar e interpretar esas pruebas de imagen corresponde a la otorrinolaringología.

Los cálculos pequeños, muy cercanos a la desembocadura del conducto y que se palpan, puede extraerlos por dentro de la boca la cirugía oral y maxilofacial. En los cálculos más profundos, los procedimientos que se realizan entrando en el conducto y las demás opciones dirigidas a conservar la glándula se valoran en las consultas de otorrinolaringología. Qué vía es la adecuada lo determinan la localización y el tamaño del cálculo.

En los cálculos pequeños pueden probarse en un primer momento medidas para aumentar el flujo: beber mucha agua, estimular la secreción con sabores ácidos y ayudar a la glándula con compresas tibias y un masaje suave en la dirección del conducto. Estas medidas no dan resultado en todos los cálculos. Si la hinchazón no cede, si el dolor aumenta o si se añade fiebre, no es correcto esperar.

No espere
  • Que la hinchazón crezca con rapidez y duela de forma marcada al tocarla
  • Que se añadan fiebre, escalofríos y malestar general
  • Que salga pus por la desembocadura del conducto o que se vacíe un mal sabor en la boca
  • Dificultad para abrir la boca o para tragar

¿Cómo se previene?

  • Beba agua con regularidad a lo largo del día; que la saliva se espese es el primer escalón que facilita la formación del cálculo.
  • Si toma algún medicamento que le seca la boca, dígaselo a su dentista y no lo abandone por su cuenta.
  • Estimule el flujo de saliva durante el día con chicle sin azúcar o con sabores ácidos.
  • En una glándula de la que ya se ha extraído un cálculo la molestia puede repetirse; si vuelve a notar la hinchazón que aparece al comer, no aplace la revisión.

Preguntas frecuentes

¿El cálculo se expulsa solo?
Es posible que los cálculos pequeños situados cerca de la desembocadura del conducto se expulsen solos con la saliva; beber mucha agua, las compresas tibias y un masaje suave favorecen esa posibilidad. Si el cálculo es grande o está situado en la parte profunda del conducto, no cabe esperarlo. Si la molestia se repite, hay que localizar el cálculo con pruebas de imagen.
¿Esta hinchazón se confunde con un ganglio inflamado?
Puede confundirse, porque las dos se notan debajo de la mandíbula. La pista que las diferencia es el momento en que aparecen: en el cálculo la hinchazón llega con la comida y baja al cabo de un rato, mientras que la inflamación de un ganglio no se relaciona con la comida y suele aparecer después de una infección. La distinción definitiva se hace con la exploración y, cuando hace falta, con pruebas de imagen.
Cuando se extrae el cálculo, ¿se quita también la glándula?
La prioridad es conservar la glándula. Al extraer el cálculo se abre la vía de salida de la secreción y cabe esperar que la glándula siga funcionando. Si las infecciones repetidas han dejado un daño permanente en la glándula, pueden plantearse otras opciones; esa decisión la toma el médico que valora la glándula.

Este contenido es informativo y no sustituye una exploración presencial. Los síntomas se solapan entre enfermedades; el diagnóstico solo puede hacerse clínicamente.

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