¿Qué es?
El síndrome de Sjögren es una enfermedad del tejido conjuntivo en la que el sistema inmunitario ataca a las glándulas que producen secreciones. Las más afectadas son las glándulas salivales y las lagrimales. A medida que disminuye la saliva aparece la sequedad de boca, y a medida que disminuyen las lágrimas aparece la sensación de arenilla en los ojos. Que las dos sequedades coincidan es la pista principal que hace pensar en este cuadro.
La saliva no solo humedece la boca. Tampona el ácido, devuelve minerales a la superficie del diente, mantiene el equilibrio de los microorganismos de la boca y facilita la deglución. Cuando esa protección disminuye, pueden aparecer caries en lugares poco habituales, en el borde de la encía y en las superficies de las raíces. Se hace difícil llevar prótesis y las infecciones por hongos pueden repetirse.
Este síndrome no es la única causa de la sequedad de boca; los medicamentos, la pérdida de líquidos y la radioterapia aplicada en la zona de la cabeza y el cuello dan el mismo resultado. Por eso la sequedad por sí sola no permite hacer el diagnóstico. Cuando se añaden la sequedad de los ojos, hinchazones repetidas de las glándulas salivales y molestias en las articulaciones, lo esperable es que la valoración se haga en reumatología.
Signos
No es necesario tenerlos todos a la vez.
¿Por qué ocurre?
- 01
Que el sistema inmunitario ataque a las glándulas
En el tejido de la glándula se acumulan células inflamatorias y las unidades que producen la secreción van dejando su sitio a otro tejido. Como el proceso avanza despacio, la sequedad suele hacerse evidente a lo largo de años.
- 02
Que acompañe a otra enfermedad reumatológica
El cuadro puede aparecer solo, pero también junto con otra enfermedad que afecta al tejido conjuntivo. Hacer esa distinción y planificar el seguimiento corresponde a la reumatología.
- 03
Medicamentos que agravan la sequedad
Algunos medicamentos para la tensión, para la alergia, los diuréticos y los del ámbito de la salud mental reducen aún más el flujo de saliva. Ese efecto se suma al de la propia enfermedad; si el medicamento debe cambiarse o no lo decide el médico que lo ha recetado.
- 04
Hábitos que aceleran el daño en una boca seca
El tabaco, el alcohol, respirar por la boca y tomar bebidas azucaradas o ácidas a lo largo del día aumentan el daño en una boca reseca. No son la causa de la enfermedad, pero agravan sus consecuencias.
¿Cómo avanza?
- Inicial
Sequedad que pasa desapercibida
La saliva se espesa y se vuelve filante; por las mañanas la boca se nota pegajosa. Como la molestia es leve no se le da importancia, y este periodo puede durar años.
- Intermedia
La boca empieza a costar
Se hace difícil tragar alimentos secos sin beber agua y al hablar la lengua se pega al paladar. Pueden añadirse grietas en las comisuras de los labios y sensación de ardor en la lengua.
- Avanzada
Daño evidente en los dientes y en la mucosa
Aparecen caries de avance rápido en el borde de la encía y en las superficies de las raíces. Las infecciones por hongos se repiten, la prótesis no ajusta y la mucosa se lesiona con facilidad.
- Signos glandulares
Periodos de hinchazón de las glándulas salivales
De vez en cuando puede haber hinchazón en las glándulas de delante de la oreja o de debajo de la mandíbula. Seguir esas hinchazones y planificar las pruebas necesarias es tarea de la reumatología y de la otorrinolaringología.
¿Cómo se trata?
El diagnóstico no se hace en odontología. Cuando coinciden la sequedad de boca, la sequedad de los ojos y hinchazones repetidas de las glándulas salivales, la valoración se hace en reumatología; los análisis de sangre, las mediciones de la sequedad ocular y, cuando es necesario, la muestra tomada de una glándula salival pequeña del interior del labio forman parte de ese proceso. El dentista no tiene competencia para pedir esas pruebas ni para hacer el diagnóstico.
Lo que aporta la odontología es una protección repartida a lo largo de los años. Como el riesgo de caries es mayor, se acortan los intervalos entre revisiones, se refuerzan el esmalte y la superficie de la raíz con pasta de alto contenido en flúor y con aplicaciones de barniz, y las lesiones tempranas se abordan mientras aún son pequeñas. Cuando aparecen una infección por hongos en la boca o una inflamación debajo de la prótesis, su tratamiento se hace aquí.
Para la sequedad en sí entran en juego los geles y espráis que sustituyen a la saliva, estimular la secreción con chicle sin azúcar y beber agua a pequeños sorbos a lo largo del día. Las opciones de medicamentos dirigidos a aumentar la secreción dependen de la decisión del médico. El seguimiento de la sequedad de los ojos continúa en oftalmología, y el tratamiento general en reumatología.
- Hinchazón de una glándula salival que no se pasa, que se endurece o que crece en un solo lado
- Una llaga en la boca que no cura en dos semanas o una mancha que no se desprende
- Hinchazón de una glándula que aparece con fiebre y que duele al tocarla
¿Cómo se previene?
- Beba agua a pequeños sorbos a lo largo del día; beber mucha agua de una sola vez no compensa la sequedad en la misma medida.
- No reparta las bebidas azucaradas y ácidas a lo largo del día; en una boca seca ese hábito eleva de forma notable el riesgo de caries.
- Siga el programa que su dentista haya establecido para usted en cuanto al contenido de flúor y a la frecuencia de las revisiones.
- Si lleva prótesis, quítesela por la noche y límpiela; sobre una mucosa seca la inflamación debajo de la prótesis aparece con más facilidad.
Preguntas frecuentes
- ¿Si tengo la boca seca significa que tengo síndrome de Sjögren?
- No puede llegarse a esa conclusión mirando solo la sequedad de boca. La causa más frecuente de la sequedad son los medicamentos que se toman; la pérdida de líquidos y respirar por la boca producen un cuadro parecido. Si se añaden la sequedad de los ojos, hinchazones repetidas de las glándulas y molestias en las articulaciones, se pide una valoración en reumatología.
- ¿Puede el dentista hacer el diagnóstico de esta enfermedad?
- No puede. El dentista ve los signos que hay en la boca, valora el daño que la sequedad causa en los dientes y le pregunta si también se le secan los ojos. Si hay sospecha, le deriva a reumatología; el diagnóstico, las pruebas y el tratamiento general se llevan allí.
- Si la sequedad se alivia, ¿el riesgo de caries vuelve también a la normalidad?
- Si la secreción de saliva ha disminuido de forma permanente, no cabe esperar que el riesgo vuelva a su nivel anterior. Por eso el programa de protección se mantiene también cuando las molestias se alivian. Si el intervalo entre revisiones puede ampliarse o no lo decide su dentista mirando los hallazgos de la boca.
Este contenido es informativo y no sustituye una exploración presencial. Los síntomas se solapan entre enfermedades; el diagnóstico solo puede hacerse clínicamente.
