Papatya Dental7/24

Desplazamiento del disco de la articulación de la mandíbula

El chasquido que oye en la mandíbula y el no poder abrir la boca no son dos problemas distintos; la mayoría de las veces son dos fases del mismo proceso. El tiempo que pasa entre una y otra puede cambiar el resultado.

¿Qué es?

En la articulación de la mandíbula, entre el cóndilo, que es el extremo del maxilar inferior, y la cavidad del hueso temporal hay una pequeña almohadilla llamada disco. Normalmente ese disco descansa sobre el cóndilo y se desliza hacia delante con él cuando la boca se abre. En el desplazamiento del disco, en cambio, el disco queda situado por delante del cóndilo con la boca cerrada.

Si el disco vuelve a su sitio al abrir la boca, se oye un chasquido en el momento en que el cóndilo monta sobre él; al cerrar puede oírse un segundo ruido. Esto se llama desplazamiento con reducción. Si el disco no vuelve a su sitio, bloquea el paso del cóndilo y la boca deja de abrirse a partir de cierto punto; al abrir, la mandíbula se desvía hacia el lado afectado y el ruido que se oía antes desaparece.

No toda articulación que suena necesita tratamiento. Un chasquido que no duele y que no limita la apertura se suele mantener en observación. Lo que cambia el cuadro es que aparezca dolor, que los enganchones se hagan más frecuentes o que empiece una etapa en la que la boca no se abre; el tiempo que se deja pasar en esa etapa puede influir en que la limitación del movimiento se instale.

Signos

No es necesario tenerlos todos a la vez.

¿Por qué ocurre?

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    Ligamentos distendidos y sobrecarga repetida

    Los ligamentos que sujetan el disco en su sitio pueden perder elasticidad con aperturas amplias repetidas. Los tratamientos dentales largos, los bocados grandes y los bostezos amplios son la versión cotidiana de esa sobrecarga.

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    Cambios en la carga que soporta la articulación

    Apretar los dientes de forma continua, masticar siempre por un lado y la falta de muelas cambian la presión que el cóndilo transmite al disco. Cuando ese reparto de carga se altera, al disco le cuesta mantener su posición.

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    Traumatismos

    Un golpe en la mandíbula o en la cabeza, los movimientos bruscos del cuello y los procedimientos hechos con la boca abierta durante mucho rato pueden alterar la relación entre el disco y el cóndilo. Que las molestias empiecen después de un episodio concreto es una pista en ese sentido.

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    La forma de la articulación y la laxitud general

    Una cavidad poco profunda y unos ligamentos elásticos en todo el cuerpo hacen que el disco sea menos estable. En personas que describen una movilidad excesiva en los dedos y en otras articulaciones se ha descrito este cuadro con más frecuencia.

¿Cómo avanza?

  1. 1

    Desplazamiento con reducción

    Al abrir la boca el disco vuelve a su sitio; se oye un chasquido y la apertura suele ser normal. Puede no haber dolor y el cuadro puede mantenerse igual durante muchos años.

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    Enganchones intermitentes

    La mandíbula se engancha de vez en cuando; para abrir hay que moverla un poco o desplazarla hacia un lado. Que esos enganchones se hagan más frecuentes se considera el aviso de la fase siguiente.

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    Bloqueo (fase aguda sin reducción)

    La boca se abre de pronto de forma limitada, la mandíbula se desvía hacia el lado afectado al abrir y el ruido de antes desaparece. Cuando se aborda pronto, las probabilidades de recuperar el movimiento son mayores.

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    Fase de adaptación

    A lo largo de los meses la apertura puede recuperarse en parte; aunque el disco no vuelva a su sitio, la articulación se adapta a los tejidos de alrededor. Si empieza a cambiar la superficie articular, puede sumarse un ruido de roce.

¿Cómo se trata?

En un bloqueo reciente el objetivo es recuperar pronto el movimiento. Tras la exploración y, si hace falta, las pruebas de imagen, el dentista puede intentar recolocar el disco con las manos; después vienen la alimentación blanda, evitar abrir mucho la boca y los ejercicios de apertura que el propio dentista enseña. La decisión sobre los medicamentos para el dolor y para la inflamación dentro de la articulación le corresponde a él.

En articulaciones que suenan pero no duelen ni limitan el movimiento, el planteamiento es la observación y el control de la carga. Desgastar los dientes para silenciar el ruido, cambiar la mordida de forma permanente o iniciar un tratamiento de ortodoncia no es el camino esperable en este cuadro. Si se aprietan los dientes durante el sueño, puede plantearse una férula de descarga para reducir la carga sobre la articulación.

En limitaciones que duran mucho tiempo y no responden al tratamiento conservador, en Cirugía Oral y Maxilofacial se valoran opciones como el lavado articular; la cirugía abierta queda reservada a casos seleccionados. Antes de cualquier intervención conviene no perder de vista que el dolor de origen muscular es un cuadro aparte y se maneja por separado.

No espere
  • Que la boca se abra de pronto menos que el ancho de un dedo y que eso dure días
  • Que la mandíbula se quede abierta y no se cierre
  • Limitación, cambio en la mordida o adormecimiento que empiezan después de un golpe
  • Hinchazón, enrojecimiento y fiebre en la zona de la articulación

¿Cómo se previene?

  • Al bostezar, ponga la mano debajo de la barbilla para limitar la apertura; parta en dos los bocados grandes.
  • Pida descansos en los tratamientos dentales largos; mantener la mandíbula abierta sin pausa fuerza la articulación.
  • Evite mover la mandíbula una y otra vez para comprobar si el ruido sigue ahí.
  • No deje sin reponer durante mucho tiempo las muelas que le falten; no se salte las revisiones.

Preguntas frecuentes

¿Es peligroso el ruido que hace mi mandíbula?
Un chasquido que no duele y que no limita la apertura de la boca no se considera por sí solo una urgencia; es frecuente en la población y la mayoría de las veces solo se vigila. Lo que hay que tener en cuenta es que cambie el tipo de ruido, que los enganchones se hagan más frecuentes, que aparezca dolor o que el ruido desaparezca y la boca deje de abrirse. Un ruido parecido al roce de la arena hace pensar en un cuadro distinto.
¿Se me ha bloqueado la mandíbula, cuánto puedo esperar?
Si el bloqueo es la primera vez y acaba de empezar, es preferible que se valore en poco tiempo en lugar de esperar a que pase solo. En la fase inicial la probabilidad de recuperar el movimiento es mayor; cuanto más tiempo pasa, más se adaptan los tejidos de alrededor a la nueva situación y la limitación puede quedarse. Mientras tanto se le pedirá que evite abrir mucho la boca y los alimentos duros.
¿El disco vuelve a su sitio por sí solo?
En algunas personas el disco puede volver a colocarse con el tiempo y en otras no lo hace, aunque la apertura y la comodidad pueden mejorar porque la articulación se adapta. Es decir, que las molestias disminuyan no siempre significa que el disco haya vuelto a su sitio. Por esa incertidumbre, la decisión de tratar no se toma por el ruido, sino por el dolor y la función.

Este contenido es informativo y no sustituye una exploración presencial. Los síntomas se solapan entre enfermedades; el diagnóstico solo puede hacerse clínicamente.

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