¿Qué significa esto?
La cabeza ósea redondeada del extremo de la mandíbula se desliza hacia delante al abrir la boca y vuelve a su sitio al cerrarla. Si la apertura es muy amplia, esa cabeza puede pasar por delante del relieve óseo que tiene delante y el camino de vuelta queda cerrado. La boca se queda abierta y los dientes no llegan a tocarse.
El dato que diferencia es la dirección. Aquí el problema es no poder cerrar la boca. Si le cuesta abrirla pero la cierra sin dificultad, la situación es distinta y no tiene la misma urgencia. Si al hablar no se le entiende, no puede retener la saliva y los dientes de atrás no contactan en ningún punto, el cuadro encaja con una mandíbula bloqueada en apertura.
Aquí el tiempo es determinante. Mientras la mandíbula sigue abierta, los músculos que la rodean se contraen; cuanto mayor es esa contracción, más difícil resulta que la cabeza ósea vuelva a su sitio. Lo que en las primeras horas puede resolverse con una maniobra manual, si se retrasa puede requerir apoyo con medicación u otros procedimientos.
La mandíbula se queda abierta, en la mayoría de los casos, durante un movimiento corriente; bostezar, mantener la boca abierta mucho rato, vomitar o morder un bocado grande son los comienzos que se cuentan con más frecuencia.
Causas probables
¿Qué ayuda en casa?
- Hasta que llegue a la clínica o a urgencias, no intente colocarse usted mismo la mandíbula en su sitio; forzarla puede dañar la articulación y los ligamentos.
- No abra más la boca, hable lo menos posible y no coma ni beba nada.
- De camino, sujete la mandíbula suavemente con la mano; apoyar la cabeza en un cojín puede reducir la tensión muscular.
- Si no es la primera vez que le ocurre, prepárese para contar cómo se la colocaron en las ocasiones anteriores y qué medicamentos toma.
- Si no puede cerrar la boca en absoluto, acuda sin esperar
- Dificultad para tragar o para respirar
- Que haya aparecido después de un golpe o que se acompañe de sangrado o de adormecimiento
- Hinchazón marcada en un lado, hematoma o sangrado por el oído
- Que la misma situación se repita en intervalos cortos
Preguntas frecuentes
- ¿Vuelve a su sitio sola?
- A veces el bloqueo dura muy poco y, cuando los músculos se relajan, la mandíbula cierra sola. Si no cierra, esperar no ayuda: a medida que los músculos de alrededor se contraen, recolocarla resulta más difícil. Por eso se recomienda acudir el mismo día.
- ¿Por qué me ha pasado al bostezar?
- El bostezo es uno de los movimientos en los que la mandíbula se abre más. En personas con ligamentos articulares laxos, o después de un procedimiento en el que la boca ha estado abierta mucho rato, ese límite se supera con más facilidad. Bostezar no es por sí solo señal de enfermedad; en cambio, saber cómo empezó el episodio ayuda en la valoración.
- ¿Puede repetirse una vez colocada en su sitio?
- Existe la posibilidad de que se repita, sobre todo en las semanas siguientes al primer episodio. Por eso se le pide que durante un tiempo evite abrir mucho la boca, que se sujete la mandíbula con la mano al bostezar y que se mantenga alejado de los bocados duros. Cuando se repite, puede ser necesario valorar además la articulación.
Este contenido es informativo y no sustituye una exploración presencial. Los síntomas se solapan entre enfermedades; el diagnóstico solo puede hacerse clínicamente.
