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Gingivoestomatitis herpética primaria

Este cuadro, que en el niño cursa con fiebre y llagas repartidas por la boca, es el primer contacto con el virus del herpes. Se confunde a menudo con la salida de los dientes; lo que de verdad hay que vigilar es que el niño beba.

¿Qué es?

La gingivoestomatitis herpética primaria es el cuadro que aparece dentro de la boca en el primer contacto con el virus del herpes simple. Se ve sobre todo en niños de entre seis meses y cinco años; también puede desarrollarse en adolescentes y adultos que no se han encontrado con el virus en la infancia. No todas las personas que se encuentran con el virus desarrollan este cuadro: en gran parte de los casos el primer contacto pasa sin dar síntomas.

En la forma que sí da síntomas empiezan primero la fiebre, la irritabilidad y la falta de apetito. En uno o dos días aparecen dentro de la boca muchas vesículas pequeñas, que se rompen enseguida y se convierten en llagas de fondo blanco amarillento y bordes rojos. Las llagas pueden estar en la lengua, en el paladar, en el interior de las mejillas y de los labios y en la entrada de la garganta. Las encías adquieren un aspecto rojo brillante, hinchado y que sangra al tocarlo; se acompañan de mal aliento y de aumento de la saliva, y los ganglios de debajo de la mandíbula pueden aumentar de tamaño.

El error frecuente de las familias es atribuir este cuadro a la salida de los dientes. La salida de un diente puede producir un enrojecimiento limitado alrededor del diente que está saliendo y cierta irritabilidad; no es de esperar que produzca fiebre alta junto con muchas llagas repartidas por la boca. El cuadro la mayoría de las veces se limita solo y cura sin dejar marcas en diez o catorce días. El problema real no es el tiempo de curación, sino que durante ese tiempo el dolor hace que el niño beba y coma menos.

Signos

No es necesario tenerlos todos a la vez.

¿Por qué ocurre?

  1. 01

    El primer contacto con el virus

    El cuadro se produce cuando el virus del herpes simple entra en el cuerpo por primera vez. Después de ese primer contacto, el virus queda en un ganglio nervioso y en años posteriores puede repetirse en forma de herpes en el labio; el mismo cuadro extenso no vuelve a verse.

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    El contagio por contacto y por la saliva

    El contagio se produce con el beso de una persona que tiene un herpes activo, con la saliva y al compartir el chupete, el biberón, un vaso o los juguetes. También se ha descrito el contagio a partir de personas que portan el virus sin tener síntomas.

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    Los espacios con muchos niños

    En sitios como las guarderías y las escuelas infantiles, el contacto estrecho y el uso compartido de objetos son habituales. Por eso en los grupos de menor edad pueden verse aumentos por temporadas; puede aparecer en varios niños del mismo entorno con pocos días de diferencia.

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    Las etapas con las defensas bajas

    Después de otra infección o durante un tratamiento que baja las defensas, el cuadro puede ser más intenso y la curación puede alargarse. En ese caso, el seguimiento se lleva junto con el médico que atiende al niño.

¿Cómo avanza?

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    Fase previa

    La fiebre, la irritabilidad, la falta de apetito y la molestia al tragar duran uno o dos días. En esta fase puede que dentro de la boca todavía no se vea ninguna llaga evidente; por eso se piensa en otra infección.

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    Fase de vesículas y llagas

    Dentro de la boca salen muchas vesículas pequeñas que se rompen enseguida y se convierten en llagas, y las encías están hinchadas y sangran. Es la fase de más dolor y en la que menos come y bebe el niño, y dura entre tres y cinco días.

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    Remisión

    No salen llagas nuevas, los bordes de las que hay empiezan a mejorar y la fiebre baja. El estado general del niño se recupera de forma evidente y le resulta más fácil beber.

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    Curación y después

    Es de esperar que las llagas se cierren sin dejar marcas en diez o catorce días. Como el virus permanece en el cuerpo, más adelante puede repetirse en forma de herpes en el labio; este cuadro extenso, en cambio, no se repite.

¿Cómo se trata?

En este cuadro, el objetivo principal del tratamiento es aliviar el dolor y mantener la ingesta de líquidos del niño. El dentista reconoce el cuadro, lo distingue de situaciones con las que puede confundirse, como la salida de los dientes y las aftas, y orienta sobre la higiene de la boca y la alimentación. La elección y la dosis del antitérmico y del analgésico corresponden al médico que sigue al niño; se recuerda además que en los niños no debe usarse aspirina.

La decisión sobre un medicamento antiviral corresponde también al pediatra. Se ha descrito que estos medicamentos pueden acortar la duración cuando se empiezan en los primeros días desde el inicio de los síntomas; no se consideran necesarios en todos los niños. No se recomienda usar por su cuenta los geles anestésicos que se aplican dentro de la boca en los niños pequeños, porque pueden dar lugar a dificultad para tragar y a problemas de dosis.

Lo primero que puede hacerse en casa es facilitar que el niño beba. El agua fresca, los alimentos blandos y fríos y opciones como el yogur natural suelen tomarse con más facilidad; los alimentos ácidos, salados, picantes y duros duelen sobre la llaga. El cepillado no se abandona del todo por el dolor: se mantiene con suavidad con un cepillo blando. Si el niño se niega a beber o si ha disminuido la cantidad de orina, la valoración no se continúa en casa.

No espere
  • Si el niño se niega a beber, ha orinado menos o llora sin lágrimas
  • Si está más somnoliento y cuesta despertarlo
  • Si la fiebre alta dura más de tres días o si le cuesta respirar
  • Si las llagas se han extendido alrededor del ojo o si el ojo está enrojecido y con secreción

¿Cómo se previene?

  • Los adultos con un herpes activo no deben besar a los bebés ni a los niños pequeños.
  • No haga que los niños compartan objetos que se llevan a la boca, como el chupete, el biberón, los vasos y los cubiertos.
  • Durante la enfermedad conviene que el niño no vaya a la guardería, tanto por él como por los demás niños.
  • Lave las manos que hayan tocado las llagas; que el virus pase a un ojo o a un dedo puede causar problemas distintos.

Preguntas frecuentes

¿Las llagas de la boca de mi hijo pueden ser por la salida de los dientes?
La etapa de la salida de los dientes puede producir irritabilidad, más saliva y un enrojecimiento limitado sobre el diente que está saliendo. La fiebre junto con muchas llagas repartidas por la boca y unas encías hinchadas y sangrantes no se explica así. Cuando se ve un cuadro de este tipo, hay que examinar al niño y la distinción debe hacerla un profesional.
¿Se contagia a su hermano o a nosotros?
El contagio es posible. El virus se transmite por la saliva y por contacto directo; el riesgo se mantiene durante todo el periodo con llagas. En esta etapa se recomienda evitar compartir objetos, cuidar la higiene de las manos y limitar los besos. En las personas que ya se han encontrado antes con el virus no aparece el mismo cuadro extenso, aunque sí puede aparecer una recurrencia en forma de herpes en el labio.
¿Este cuadro se vuelve a pasar?
No es de esperar que vuelva a verse en su forma extensa, porque es el cuadro del primer contacto. Como el virus permanece en el ganglio nervioso, en años posteriores puede repetirse en forma de herpes en el borde del labio. El herpes labial es un cuadro más limitado; no es de esperar que curse con fiebre, llagas repartidas por la boca y encías sangrantes.

Este contenido es informativo y no sustituye una exploración presencial. Los síntomas se solapan entre enfermedades; el diagnóstico solo puede hacerse clínicamente.

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