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Me sale herpes en el labio

El herpes labial aparece cuando un virus que espera en silencio en la raíz de un nervio se reactiva con determinados desencadenantes; que empiece con hormigueo en el borde del labio es lo que lo distingue de las demás llagas de la boca.

¿Qué significa esto?

El primer contacto ocurre la mayoría de las veces en la infancia y pasa desapercibido. Después de ese contacto, el virus se instala en la zona de la raíz del nervio que inerva la cara y allí permanece en silencio. Estar mucho rato al sol, pasar una enfermedad con fiebre, una temporada de cansancio y falta de sueño, el ciclo hormonal o un procedimiento en el que el labio se mantiene estirado mucho tiempo pueden volver a activar el virus. Como el virus llega a la piel siguiendo siempre el mismo trayecto nervioso, el herpes sale casi siempre en la misma comisura o en la misma zona del labio.

Lo que distingue al herpes es su secuencia y su localización. Aproximadamente medio día antes de que se vea nada, empieza un hormigueo, un picor o una sensación de tirantez en un punto concreto. Después aparecen, sobre una base enrojecida, pequeñas vesículas agrupadas y transparentes; las vesículas se abren, forman costra y la costra se cae en siete a diez días. El afta, en cambio, no tiene fase de vesícula, no forma costra y se sitúa en la mucosa móvil del interior de la boca. El herpes elige el borde externo del labio y la piel de alrededor. Cuando este virus se activa dentro de la boca, tiende a afectar a zonas firmemente adheridas al hueso, como el paladar y la encía pegada al diente; el afta evita precisamente esas zonas.

En cuanto al contagio, el periodo de mayor riesgo va desde que aparecen las vesículas hasta que la costra está completamente seca. Tocar la lesión y llevarse después la mano al ojo puede trasladar allí el virus, y la afectación ocular no es un cuadro para manejar en casa. Desde el punto de vista odontológico esto tiene una consecuencia práctica: en los procedimientos que se hacen con un herpes activo, el labio se estira, se retrae y se mantiene húmedo durante mucho rato; eso puede facilitar que la lesión se extienda a lo largo del labio y alargar la curación. Por eso los procedimientos que no corren prisa suelen aplazarse hasta que se cae la costra. Las situaciones que no pueden esperar, como dolor, hinchazón o un traumatismo, se atienden con las precauciones necesarias.

No toda llaga del labio es un herpes; hay cuadros que se le parecen pero que se manejan de forma completamente distinta. Los apartados siguientes reúnen el propio herpes y las situaciones con las que se confunde.

Causas probables

¿Qué ayuda en casa?

  • Anote el momento en que nota el hormigueo; el efecto que cabe esperar de los medicamentos que se usan para el herpes es más evidente en esa ventana temprana, y es el profesional quien decide cuál es el adecuado.
  • Después de tocar la lesión, no se lleve la mano al ojo sin habérsela lavado, y no arranque la costra; la vía de contagio más frecuente es su propia mano.
  • Mientras el herpes esté activo, no comparta toallas, vasos, cubiertos ni el bálsamo labial; no bese en los labios a bebés ni a niños pequeños.
  • Los días que vaya a estar mucho rato al sol, proteja el labio; el sol es uno de los desencadenantes de recurrencia que más se comunican.
Cuándo no esperar
  • Si también tiene vesículas, enrojecimiento o molestia con la luz en el párpado o alrededor del ojo.
  • Si las vesículas avanzan en forma de franja por un solo lado de la cara, desde la frente hacia la punta de la nariz.
  • Si la lesión no ha formado costra y cerrado en diez días, o si va creciendo.
  • Si se juntan fiebre, llagas extendidas por toda la boca e incapacidad para tomar líquidos; sobre todo en niños pequeños.
  • Si está recibiendo un tratamiento que baja sus defensas o toma un medicamento de ese tipo.

Preguntas frecuentes

¿Se aplaza mi cita dental si tengo un herpes?
Los procedimientos que no corren prisa suelen aplazarse hasta que la costra se ha caído del todo. El motivo es que durante el procedimiento el labio se estira mucho rato y se mantiene húmedo; esas condiciones pueden facilitar que la lesión se extienda. En situaciones que no pueden esperar, como dolor, hinchazón o un diente roto, el procedimiento se realiza con las precauciones necesarias.
¿Cuál es la diferencia entre un herpes labial y un afta?
El herpes empieza con hormigueo, forma vesículas agrupadas, hace costra y se sitúa casi siempre en el borde externo del labio; se considera contagioso durante la fase de vesícula y de costra. El afta no tiene fase de vesícula ni costra, se ve en la mucosa móvil del interior de la boca y no se considera contagiosa. Por eso el abordaje de uno y otra es distinto.
Me salió una vez, ¿me va a salir toda la vida?
Tras el primer contacto el virus permanece en la raíz del nervio, pero eso no significa que vaya a repetirse en todo el mundo. A algunas personas no les vuelve a salir nunca; a otras les sale varias veces al año. La frecuencia varía de una persona a otra y suele relacionarse con desencadenantes como el sol, las enfermedades con fiebre o el cansancio.

Este contenido es informativo y no sustituye una exploración presencial. Los síntomas se solapan entre enfermedades; el diagnóstico solo puede hacerse clínicamente.

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