¿Qué significa esto?
Cuando la vía respiratoria se cierra durante el sueño, el cerebro detecta la bajada de oxígeno y provoca un despertar brusco. En la mayoría de las personas ese despertar es tan corto que no se recuerda. En una parte, en cambio, el despertar es completo: la persona se incorpora en la cama, toma varias inspiraciones profundas seguidas y nota que el corazón se le acelera. Lo que usted vive es el momento en que la vía respiratoria cerrada vuelve a abrirse.
Este síntoma es el equivalente de la pausa presenciada en quien duerme solo; aunque no haya nadie mirándole, el episodio lo vive usted. El detalle que distingue es lo que siente en el momento de despertarse. En el cierre de la vía respiratoria domina la sensación de obstrucción en la garganta y de no poder tomar aire, que cede con unas cuantas inspiraciones profundas. Si le sube a la boca un líquido ácido o amargo y le acompañan tos y voz ronca, el cuadro se inclina hacia el reflujo; cuando el contenido del estómago irrita la laringe también puede aparecer una sensación de ahogo parecida.
La hora del despertar y la postura también informan. Las obstrucciones que se concentran boca arriba y en la segunda mitad de la noche se ven más junto con el cierre de la vía respiratoria; las que aparecen poco después de acostarse, con el estómago lleno y estando tumbado del todo, se ven más junto con el reflujo. Tampoco es raro que las dos situaciones coincidan en la misma persona, así que encontrar una no da por descartada la otra.
Detrás de despertarse con la respiración obstruida puede estar tanto el cierre de la vía respiratoria durante el sueño como la llegada del contenido del estómago a la laringe. Los apartados siguientes explican esos dos caminos y el punto en que se cruzan.
Causas probables
¿Qué ayuda en casa?
- Anote el momento del despertar: la hora, la postura en la que dormía y si tenía o no algún sabor en la boca. Esos tres datos facilitan la distinción.
- Termine la última comida al menos tres horas antes de acostarse; tumbarse con el estómago lleno puede aumentar las molestias nocturnas.
- En lugar de poner una almohada encima de otra, eleve un poco la cabecera de la cama; las almohadas apiladas fuerzan el cuello y pueden doblar todavía más la vía respiratoria.
- En el momento del despertar, no se asuste ni se levante de golpe; sentarse y respirar con calma unas cuantas veces suele bastar. Si se repite, hay que investigar la causa.
- Si al despertar le acompaña dolor en el pecho o un dolor que se extiende al brazo, a la espalda o a la mandíbula.
- Si la falta de aire no se pasa aunque se siente y dura varios minutos.
- Si tiene hinchazón en las piernas y se han hecho más frecuentes los despertares con falta de aire.
- Si después de despertarse le sube a la boca un contenido mezclado con sangre.
- Si la voz ronca y la dificultad para tragar se instalan después del despertar y duran varios días.
Preguntas frecuentes
- ¿Pueden ser estos despertares un ataque de pánico?
- En un ataque de pánico también pueden verse un despertar brusco, palpitaciones y sensación de no poder respirar. Lo que suele separarlos es la sensación de obstrucción mecánica en la garganta: en el cierre de la vía respiratoria la persona se alivia con unas cuantas inspiraciones profundas, mientras que en el ataque de pánico la inquietud y el miedo duran varios minutos. Como los dos pueden darse a la vez, la distinción la hace el médico.
- ¿Puedo tener apnea aunque nadie haya visto una pausa?
- Puede. La pausa presenciada es una señal fuerte, pero no es la única señal. En quien duerme solo, despertarse con la respiración obstruida, la boca seca por la mañana, el dolor de cabeza al levantarse y la sensación de no descansar durante el día despiertan la misma sospecha. El estudio del sueño también puede hacerse en ese caso.
- Si tomo medicación para el reflujo, ¿se me pasarán estos despertares?
- Si al cuadro le acompaña la subida de líquido ácido a la boca, el tratamiento dirigido al reflujo puede reducir los despertares. Pero, si además hay un cierre de la vía respiratoria durante el sueño, la medicación del reflujo no lo cambia; si los despertares continúan mientras toma el medicamento, hace falta que le valoren además desde el punto de vista del sueño. La elección del medicamento corresponde a su médico.
Este contenido es informativo y no sustituye una exploración presencial. Los síntomas se solapan entre enfermedades; el diagnóstico solo puede hacerse clínicamente.
