Papatya Dental7/24

Neuralgia del trigémino (dolor del nervio de la cara)

Un dolor repentino, como una descarga eléctrica, que dura segundos en un lado de la cara. Como se parece mucho al dolor de muelas, a veces se tratan sin necesidad dientes que están sanos.

¿Qué es?

El nervio trigémino es el nervio que da sensibilidad a la cara. Tiene tres ramas: la frente y el contorno del ojo, la mejilla con el maxilar superior, y la mandíbula con el labio inferior. En la neuralgia del trigémino baja el umbral de excitación de este nervio, y hasta un roce que normalmente no dolería se percibe como un dolor intenso.

El dolor tiene una descripción propia. Es de un solo lado, empieza de golpe, dura desde unos segundos hasta dos minutos y puede repetirse muchas veces el mismo día. Lavarse la cara, cepillarse los dientes, hablar, masticar o el aire frío pueden desencadenarlo. Entre una crisis y otra, la cara suele quedar en completo silencio.

Se confunde con el dolor de muelas porque muchas veces se siente a la altura de los dientes superiores o inferiores. Sin embargo, el dolor de origen dental está relacionado con el calor y el frío, dura minutos y es pulsátil. El dolor de la neuralgia, en cambio, se desencadena al tocar, es breve y punzante; y en la radiografía no aparece nada que lo explique.

Signos

No es necesario tenerlos todos a la vez.

¿Por qué ocurre?

  1. 01

    Compresión por un vaso vecino al nervio

    El mecanismo que más se señala es el de una arteria que se apoya sobre el nervio en el punto donde este sale del tronco cerebral. Con los años, la vaina aislante del nervio se adelgaza y los impulsos empiezan a transmitirse sin control.

  2. 02

    Enfermedades que afectan a la vaina del nervio

    Las enfermedades que dañan la vaina de mielina pueden provocar el mismo dolor. Cuando el dolor empieza a una edad joven o afecta a los dos lados, esta posibilidad se investiga de forma especial en la valoración neurológica.

  3. 03

    Causas estructurales en el trayecto del nervio

    En raras ocasiones, una masa situada a lo largo del recorrido del nervio o una alteración anatómica producen el cuadro. Esa es la razón por la que se piden pruebas de imagen; no se decide el tratamiento sin haber descartado estas causas.

  4. 04

    Los desencadenantes no son la causa de la enfermedad

    El viento, una bebida helada, maquillarse o cepillarse ponen en marcha la crisis, pero no crean la enfermedad. Muchas veces los pacientes los toman por la causa y emprenden una búsqueda equivocada.

¿Cómo avanza?

  1. Tipo 1

    Forma clásica, con crisis

    Solo hay crisis breves e intensas. Entre una y otra no hay dolor y la cara se siente normal. Esta es la forma más frecuente.

  2. Tipo 2

    Con un dolor sordo de fondo

    Junto a las crisis breves hay un dolor quemante o sordo que se mantiene durante todo el día. En esta forma la respuesta al tratamiento suele ser más difícil.

  3. Secundaria

    Forma debida a otra enfermedad

    Al dolor se suman adormecimiento de la cara, cambios en la audición u otros signos neurológicos. En este cuadro se busca la causa de fondo.

  4. Evolución

    Periodos en silencio y cambios con el tiempo

    La enfermedad puede tener periodos de silencio de meses. Con los años se notifica con frecuencia que esos periodos se acortan y las crisis se hacen más frecuentes.

¿Cómo se trata?

El diagnóstico y el tratamiento de este cuadro corresponden a neurología. Aquí el trabajo del dentista es averiguar, con la exploración y si hace falta con radiografías, si el dolor viene del diente, y detener los procedimientos irreversibles cuando no hay una causa dental. Hacer una endodoncia o extraer un diente sano no quita este dolor.

En neurología el diagnóstico se basa en gran medida en la historia clínica; la duración del dolor, lo que lo desencadena y la zona a la que se extiende son determinantes. Para investigar causas secundarias puede pedirse una resonancia magnética. El primer escalón es el tratamiento con medicamentos, y en este dolor los analgésicos habituales muchas veces resultan insuficientes; la elección del fármaco, la dosis y el seguimiento son decisión del médico.

Cuando el medicamento no basta o no puede mantenerse por sus efectos adversos, las técnicas intervencionistas y las opciones quirúrgicas se valoran junto con neurocirugía. Ninguno de estos tratamientos se realiza en una clínica dental; nuestro papel es reconocer el cuadro, descartar las causas dentales y derivar al servicio adecuado.

No espere
  • Que al dolor se sumen un adormecimiento permanente de la cara, visión doble o pérdida de audición
  • Que el dolor sea de los dos lados o empiece a una edad joven
  • Que durante el tratamiento aparezcan erupción en la piel, fiebre, somnolencia excesiva o problemas de equilibrio
  • No poder comer ni beber por el dolor y no poder tomar líquidos

¿Cómo se previene?

  • No permita que se actúe sobre un diente sano antes de tener un diagnóstico; si el dolor no viene del diente, ni la extracción ni la endodoncia cambian el resultado.
  • Anote en qué punto aparece el dolor al tocar, cuántos segundos dura y cuántas veces aparece al día; en la valoración neurológica ese registro es lo que más ayuda.
  • En las temporadas de crisis, reduzca los desencadenantes conocidos, como el viento frío, las bebidas heladas y el cepillado brusco.
  • No abandone la higiene bucal; dejar de cepillarse por miedo al dolor añade en poco tiempo caries y problemas de encías.

Preguntas frecuentes

¿Si me extraen el diente se quita este dolor?
Si el origen del dolor no es el diente, no se espera que desaparezca. Después de la extracción puede describirse un alivio breve, pero la mayoría de las veces el dolor vuelve a la misma zona. Por eso primero se investiga si hay una causa dental y, si no la hay, no se hace ningún procedimiento.
Llevo un tiempo sin dolor, ¿se me ha curado la enfermedad?
La neuralgia del trigémino puede tener periodos de silencio de meses. Que el dolor haya cesado no significa por sí solo que usted se haya curado. En esa fase no cambie por su cuenta las decisiones del tratamiento y, si toma alguna medicación, pregunte a su médico antes de dejarla.
¿A qué médico debo acudir?
La valoración la hace neurología. No es un error acudir primero al dentista; hay que separar si el dolor procede o no del diente. Pero cuando no se encuentra una causa dental, el siguiente paso es la consulta de neurología.

Este contenido es informativo y no sustituye una exploración presencial. Los síntomas se solapan entre enfermedades; el diagnóstico solo puede hacerse clínicamente.

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