Papatya Dental7/24

Parálisis de Bell (parálisis facial periférica)

Que un lado de la cara se caiga en cuestión de horas. Lo primero es descartar un ictus; esa distinción se hace en el hospital y no se deja para el día siguiente.

¿Qué es?

La parálisis de Bell es la pérdida de función, en un solo lado, del nervio facial, que es el que mueve los músculos de la expresión. Lo que se pierde es la fuerza, no la sensibilidad: la ceja no sube, el ojo no cierra del todo, la comisura de la boca cae y no se puede silbar. La sensación de tener la mejilla dormida se debe a que los músculos no trabajan.

La primera frase de esta página tiene que ser una advertencia. En una persona a la que se le cae la cara de repente, primero se descarta un ictus. En la parálisis de Bell la frente también está afectada y no se puede levantar la ceja, mientras que en el ictus la frente suele quedar respetada. Esta distinción no la puede hacer el propio paciente ni su acompañante; se hace en el hospital con la exploración y, cuando hace falta, con pruebas de imagen.

En la parálisis de Bell los síntomas se instauran en unas horas y en general alcanzan su peor momento entre uno y tres días. Se atribuye a la compresión del nervio, por el edema, dentro del estrecho canal óseo por el que pasa. En la mayoría de los pacientes se espera una mejoría clara, pero como empezar el tratamiento en los primeros días influye en el resultado, no hay que perder tiempo.

Signos

No es necesario tenerlos todos a la vez.

¿Por qué ocurre?

  1. 01

    Reactivación del virus en la raíz del nervio

    El mecanismo sobre el que más se insiste es el despertar, en el ganglio nervioso, de virus del grupo del herpes. La reactivación produce edema en el nervio y este queda comprimido en el estrecho canal óseo.

  2. 02

    Compresión por el edema

    El nervio facial atraviesa un canal óseo estrecho en la base del cráneo. Al hincharse no encuentra sitio para expandirse dentro de ese canal y la conducción se interrumpe; por eso los síntomas se instauran en horas.

  3. 03

    Otras enfermedades que producen el mismo cuadro

    El herpes zóster del oído, una infección del oído medio, las infecciones transmitidas por garrapatas, un traumatismo, la diabetes y las masas de la zona pueden dar el mismo aspecto. Solo se habla de parálisis de Bell después de descartar todo esto.

  4. 04

    Factores que se consideran predisponentes

    Se notifican con frecuencia el cansancio, la falta de sueño, el estrés intenso, el embarazo y la exposición al frío. No está demostrado que sean la causa directa; se consideran predisponentes.

¿Cómo avanza?

  1. Primeras 72 horas

    Fase de instauración

    La pérdida de fuerza aumenta deprisa y llega a su peor punto. Esta es también la ventana en la que hay que tomar la decisión de tratamiento, así que no se retrasa la consulta.

  2. 1-3 semanas

    Fase estable

    La cara está en gran parte inmóvil. Como el ojo no cierra, el riesgo de sequedad y de lesión de la córnea es máximo en esta fase; el cuidado del ojo no debe descuidarse.

  3. 3 semanas-3 meses

    Comienzo de la recuperación

    En la mayoría de los pacientes los movimientos vuelven poco a poco. Primero se hacen visibles la ceja y el contorno del ojo, y después los movimientos de la comisura de la boca.

  4. A partir de los 3 meses

    Fase de secuelas

    En una parte de los pacientes pueden quedar una asimetría leve, movimientos asociados como que la comisura se tire al cerrar el ojo, o lagrimeo al comer.

¿Cómo se trata?

En este cuadro el dentista no es quien trata. Cuando se le cae un lado de la cara, el sitio al que hay que ir el mismo día es urgencias o la consulta de neurología. La urgencia tiene dos motivos: descartar un ictus y empezar el tratamiento farmacológico en los primeros días. La tarea de la clínica es reconocer el cuadro, dejar por escrito la hora a la que empezaron los síntomas y derivarle sin pérdida de tiempo.

En el hospital se hace una exploración neurológica, se revisan el oído y el conducto auditivo por si hay lesiones de herpes zóster y, cuando hace falta, se piden pruebas de imagen. La decisión de tratamiento es del médico; en la fase precoz pueden emplearse corticoides y, en los casos que se consideren indicados, añadirse un antiviral. No tome medicamentos por su cuenta ni deje a medias el tratamiento indicado.

El ojo que no cierra es un capítulo aparte y, si se descuida, la córnea puede dañarse. Las lágrimas artificiales, la oclusión del ojo por la noche y la protección frente al viento se aplican según indique el médico. En la fase de recuperación pueden recomendarse ejercicios faciales y fisioterapia. La férula de descarga, los analgésicos y los tratamientos dentales que se hacen en una clínica dental no tienen ningún papel en este cuadro.

No espere
  • Que junto a la caída de la cara haya debilidad en un brazo, dificultad para hablar o pérdida del equilibrio
  • Que la frente se arrugue con normalidad, es decir, que la ceja suba sin dificultad en el lado afectado
  • Que se acompañe de dolor de cabeza intenso, fiebre, rigidez de nuca o confusión
  • Ampollas en el pabellón de la oreja, dolor de oído intenso o pérdida brusca de audición

¿Cómo se previene?

  • En cuanto note asimetría en la cara, apunte la hora; el dato de cuándo empezaron los síntomas se usa directamente al decidir el tratamiento.
  • No se tape el ojo con métodos propios; aprenda de su médico cómo cuidarlo y no lo descuide.
  • Mantenga el control de la diabetes y de la tensión; una diabetes mal controlada puede influir tanto en el riesgo como en la recuperación.
  • Si tiene dolor de oído, ampollas o cambios en la audición, dígalo aparte al médico; ese dato puede cambiar el plan de tratamiento.

Preguntas frecuentes

¿Puedo saber en casa si es un ictus o una parálisis de Bell?
No. Hay signos que orientan, como el movimiento de la frente, pero son hallazgos de la exploración y por sí solos no bastan para decidir. Cualquier persona a la que se le caiga la cara de repente tiene que ser valorada el mismo día en un hospital; esperar puede suponer una pérdida de tiempo que no se recupera.
¿Volverá mi cara a ser como antes?
En la mayoría de los pacientes se espera una mejoría clara, pero el tiempo y el grado de recuperación varían de una persona a otra y no pueden anticiparse. En una parte de los pacientes pueden quedar una asimetría leve o movimientos involuntarios asociados. Empezar pronto el tratamiento y mantener el seguimiento son importantes en este proceso.
¿Puede un tratamiento dental provocar una parálisis facial?
Después de la anestesia de la mandíbula puede aparecer una debilidad facial pasajera, de unas horas, porque la solución de la inyección llega a las ramas del nervio facial; ese cuadro se resuelve cuando pasa el efecto de la anestesia. No debe confundirse con la parálisis facial que se instaura por sí sola y dura días, y en los dos casos debe usted avisar a su dentista.

Este contenido es informativo y no sustituye una exploración presencial. Los síntomas se solapan entre enfermedades; el diagnóstico solo puede hacerse clínicamente.

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