¿Qué es?
El liquen plano oral es un proceso que produce una inflamación de larga evolución en la mucosa de la boca. Se considera que las células del sistema inmunitario toman como objetivo la capa más superficial de la mucosa. El aspecto más típico son unas líneas blancas en forma de red o de encaje que se extienden por el interior de las mejillas, la mayoría de las veces en los dos lados; esas líneas no se desprenden al frotarlas.
El cuadro no se limita a las mejillas. También pueden afectarse el dorso de la lengua, el interior de los labios y las encías. Cuando se afectan las encías, aparecen rojas, brillantes y sangran con facilidad al cepillarse; a menudo se confunde con una inflamación de encías corriente. En las formas con zonas rojas y llagas, el ardor y el dolor se hacen más evidentes.
El liquen plano oral no se contagia. Su curso es ondulante: después de largos periodos tranquilos pueden aparecer brotes. En la mayoría de las personas no es de esperar que desaparezca del todo por sí solo; por eso el objetivo es mantener las molestias bajo control y revisar la mucosa a intervalos regulares.
Signos
No es necesario tenerlos todos a la vez.
¿Por qué ocurre?
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La respuesta inmunitaria dirigida contra la mucosa
Se acepta que en la base del cuadro hay una reacción continua de las células inmunitarias contra la superficie de la mucosa. No se ha podido señalar una única causa externa; por eso no es una enfermedad contagiosa ni relacionada con la alimentación.
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Cuadros parecidos por medicamentos y materiales de obturación
Con algunos medicamentos para la tensión, para el reuma y para la diabetes, o en las superficies que están en contacto con determinados materiales de obturación, puede aparecer un aspecto muy parecido. Se llama reacción liquenoide; distinguirla es importante porque cambia la dirección del tratamiento.
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Los factores que desencadenan un brote
Las épocas de mucho estrés, el roce del borde afilado de un diente, una prótesis mal ajustada, el tabaco y el alcohol pueden hacer que los brotes sean más frecuentes. Los alimentos picantes, ácidos y muy calientes aumentan las molestias que ya existen.
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Signos que pueden acompañar fuera de la boca
También pueden aparecer lesiones parecidas en la piel, las uñas, el cuero cabelludo y la zona genital. Cuando lo considera necesario, el médico puede pedir que se valoren esas zonas y algunos análisis de sangre.
¿Cómo avanza?
- Reticular
Líneas blancas en forma de red
Es la forma más frecuente. En el interior de las mejillas hay líneas blancas que no se desprenden, la mayoría de las veces en los dos lados. Puede no producir molestias y detectarse por casualidad en una revisión rutinaria.
- Eritematosa
Zonas rojas y sensibles
Entre las líneas blancas o en las encías se forman zonas de un rojo brillante. Aparecen sangrado al cepillarse, ardor y sensibilidad a los alimentos calientes y picantes.
- Erosiva
La forma que cursa con llagas
En la superficie de la mucosa hay llagas abiertas. El dolor es evidente y puede dificultar la alimentación y el cepillado. Esta forma se revisa con intervalos más cortos.
¿Cómo se trata?
El diagnóstico no siempre se hace solo por el aspecto. Que la mancha blanca no se desprenda, que sea bilateral y que tenga forma de red orienta; sin embargo, para diferenciarla de la leucoplasia y de otras enfermedades de la mucosa, la mayoría de las veces se pide una biopsia. La biopsia y el estudio del tejido corresponden a la cirugía oral y maxilofacial y a la medicina oral; el resultado marca la dirección del tratamiento.
La parte que asume el dentista se limita al interior de la boca. En la forma reticular que no produce molestias, la mayoría de las veces no se usan medicamentos: se pulen los bordes afilados de los dientes, se ajusta la prótesis, se elimina el sarro y se planifica el seguimiento. Si hay ardor o llagas, puede pautarse el tratamiento de aplicación local que su dentista considere adecuado; si se añade una infección por hongos, se aborda aparte.
Cuando se afectan la piel, las uñas, el cuero cabelludo o la zona genital, y en los cuadros extensos que no se controlan con el tratamiento dentro de la boca, la valoración pasa a dermatología; la decisión sobre un tratamiento general corresponde a ese médico. Si se sospecha una reacción liquenoide por un medicamento, la decisión de cambiarlo solo la puede tomar el médico que lo ha recetado, así que no lo deje por su cuenta. El seguimiento continúa por las dos partes; se recomienda que acuda a las revisiones con los intervalos que le indique el profesional que le atiende.
- Si una zona se endurece, se abulta o sus bordes se engrosan
- Si ha aparecido una llaga nueva que no cura en dos o tres semanas
- Si por el dolor come y bebe menos y ha perdido peso
- Si se han añadido lesiones en la piel, en las uñas o en la zona genital
¿Cómo se previene?
- No falte a sus citas de revisión; en este cuadro el seguimiento forma parte del tratamiento.
- Deje el tabaco y el alcohol; los dos aumentan los brotes y la carga sobre la mucosa.
- Durante los brotes, reduzca los alimentos ácidos, picantes y muy calientes.
- Mantenga una limpieza regular con un cepillo blando; cuando están afectadas las encías, la acumulación de placa agrava el cuadro.
Preguntas frecuentes
- ¿El liquen plano oral se transforma en cáncer?
- Sobre esto no se puede dar una respuesta tajante. En la mayoría de los casos no se observa un cambio así; en cambio, como en una pequeña parte se han descrito cambios con el tiempo, se recomienda un seguimiento regular. El objetivo del seguimiento no es asustar, sino detectar pronto una zona que se endurezca, se abulte o no cure.
- ¿Se contagia, puedo pasárselo a mi pareja?
- No se contagia. No se transmite con un beso ni al compartir un vaso o los cubiertos. Es un proceso relacionado con la respuesta del sistema inmunitario frente al propio tejido, no una infección. Las personas que viven en la misma casa no necesitan tomar ninguna precaución adicional.
- ¿Hay que cambiar mis empastes?
- No en todos los casos. Si la zona blanca o roja se limita al punto que está en contacto con la superficie de un empaste concreto, puede pensarse en una reacción liquenoide de contacto y plantearse cambiar esa restauración. En los cuadros extensos y bilaterales no es de esperar ningún beneficio del cambio de empastes; la decisión se toma después de la revisión y, si hace falta, de la biopsia.
Este contenido es informativo y no sustituye una exploración presencial. Los síntomas se solapan entre enfermedades; el diagnóstico solo puede hacerse clínicamente.
