¿Qué significa esto?
El rechinar aparece cuando los músculos masticadores se contraen de forma rítmica durante el sueño. La mandíbula se desplaza entonces a un lado y a otro y las caras laterales de los dientes rozan entre sí; de ahí sale el ruido que se oye. Como está dormido, usted no lo nota, y por eso este síntoma se lo cuenta la mayoría de las veces otra persona.
La presencia del ruido es el detalle que separa apretar de rechinar. Al apretar, la mandíbula se queda quieta y la fuerza se aplica de arriba abajo; como no hay roce, tampoco hay ruido. Por eso, que nadie le oiga no significa que no apriete. Un segundo detalle: lo fuerte que suene no es la medida del daño. Cuánto daño se ha producido no se sabe con el oído, sino por el aplanamiento de las superficies de los dientes, por los empastes y los bordes de las coronas que se rompen y por el aumento de la sensibilidad.
El desgaste es la parte de este cuadro que no tiene marcha atrás. El esmalte no se vuelve a formar; no cabe esperar que vuelva el grosor perdido, y por eso el objetivo de la valoración es proteger lo que queda. Además, como el rechinar puede hacerse más frecuente después de los momentos en que la respiración se altera durante el sueño, al preguntar por el ruido se pregunta también por el ronquido, por las pausas respiratorias presenciadas y por la boca seca al despertar.
El rechinar de la noche no tiene una sola causa; el trabajo del músculo durante toda la noche, la respiración mientras duerme y el ácido que sube del estómago pueden contribuir al mismo cuadro. Los apartados siguientes no son un orden, sino las posibilidades que se abordan juntas en la revisión.
Causas probables
¿Qué ayuda en casa?
- Grabe el ruido con el móvil una o dos noches; así se ve con más claridad si realmente rechina y con qué frecuencia se repite a lo largo de la noche. Lleve la grabación a la consulta.
- No use por su cuenta los protectores prefabricados que se moldean en agua caliente y se compran en la farmacia o por internet; una férula que no se hace a medida puede mover los dientes de sitio y cambiarle la mordida.
- No tenga prisa por poner coronas en los dientes desgastados por un motivo estético; mientras el rechinar continúe, las superficies nuevas pueden dañarse por el mismo camino.
- No mastique chicle para poner en marcha los músculos y preparar la mandíbula para el día; añadir carga durante el día a un músculo que ya ha estado contraído toda la noche puede aumentar el dolor.
- Si quien oye el ruido dice que, mientras rechina, usted deja de respirar o parece ahogarse
- Si por la mañana no puede abrir la boca, si se le bloquea la mandíbula o si la apertura ha bajado de dos dedos de ancho
- Si en poco tiempo se le ha roto de forma evidente un diente o si ha empezado a moverse
- Si también durante el día han empezado, sin darse cuenta, movimientos que no puede detener en la mandíbula o en la lengua
- Si el ruido ha aparecido después de empezar un medicamento nuevo; no lo deje usted mismo, consulte con quien se lo recetó
Preguntas frecuentes
- ¿La férula de descarga detiene el rechinar?
- La función de la férula de descarga es proteger los dientes; no cabe esperar que haga desaparecer el rechinar en sí. Los músculos pueden seguir contrayéndose por la noche, pero la fuerza se reparte sobre la férula y el avance del desgaste y el riesgo de fractura pueden reducirse. El tipo de férula, su grosor y en qué arcada se hará se determinan en la revisión. Si hay hallazgos que hagan pensar en un problema respiratorio del sueño, puede pedirse que se valore ese aspecto antes de decidir sobre la férula.
- ¿Se recuperan solos mis dientes desgastados?
- No se recuperan. El esmalte no es un tejido que se renueve a sí mismo como el hueso; no cabe esperar que vuelva el grosor perdido. Por eso la medida no es que los dientes vuelvan a su estado anterior, sino si la pérdida se ha detenido o no. El desgaste puede seguirse comparando fotografías o registros de la boca a intervalos determinados; si sigue avanzando, hay que revisar de nuevo la causa.
- ¿Se debe todo esto al estrés?
- El estrés es uno de los factores que más se mencionan, pero no se considera el único determinante. La alteración de la respiración durante el sueño, el ácido que sube del estómago al esófago, el consumo de alcohol y de tabaco y algunos medicamentos también se mencionan junto a este cuadro. Un enfoque dirigido solo al estrés puede pasar por alto una causa de fondo relacionada con el sueño o con el estómago; por eso la búsqueda no se deja en un solo apartado.
Este contenido es informativo y no sustituye una exploración presencial. Los síntomas se solapan entre enfermedades; el diagnóstico solo puede hacerse clínicamente.
