¿Qué significa esto?
Los músculos que sostienen la cabeza no trabajan por su cuenta. Los músculos de la masticación, tanto los de la sien como los del ángulo de la mandíbula, forman una cadena común con los de la nuca y los de los laterales del cuello. Si un eslabón de esa cadena permanece contraído mucho tiempo, la carga pasa a los demás. Por eso, en quienes aprietan los dientes durante el día o los rechinan por la noche, el cuello agarrotado puede aparecer en la misma época que la fatiga de la mandíbula y el dolor en la sien.
Lo que identifica a un cuello agarrotado de origen muscular es su relación con el movimiento. Es más marcado por la mañana, cede algo a lo largo del día conforme te mueves, aumenta al girar hacia un lado concreto y, al presionar esos músculos con el dedo, reaparece el dolor que describes. La mayoría de las veces el dolor es de un solo lado y se extiende hacia la sien o hacia la zona del oído. En cambio, una rigidez de nuca que aparece con fiebre, que impide inclinar la cabeza hacia delante y que empeora en cuestión de horas es un cuadro completamente distinto y no se maneja como un dolor muscular.
También es frecuente que el cuello agarrotado vaya acompañado de dolor de cabeza. El dolor de cabeza de origen cervical suele empezar en la nuca, se mantiene en el mismo lado y se desencadena al mover la cabeza. El diagnóstico y el tratamiento de ese cuadro corresponden a fisioterapia y a neurología. Lo que aporta el dentista es comprobar si el hábito de apretar y rechinar está cargando esa cadena y valorar si tiene sentido una férula de descarga.
La causa del cuello agarrotado tiene que ver la mayoría de las veces con la tensión muscular y la postura; aun así, la articulación de la mandíbula, el hábito de apretar o las vértebras cervicales pueden dar la misma molestia.
Causas probables
¿Qué ayuda en casa?
- No gires el cuello de golpe ni fuerces el movimiento para hacerlo crujir; forzarlo de forma brusca puede aumentar la contractura y alargar el agarrotamiento.
- Acerca la pantalla y el móvil a la altura de tus ojos y corta los ratos largos sentado con una pausa breve cada media hora; estos dos cambios reducen directamente la carga muscular.
- Fíjate durante el día en si tus dientes se tocan entre sí; salvo al masticar y al tragar, lo esperable es que los dientes de arriba y los de abajo no contacten.
- Si la molestia dura más de una semana, no alargues el apaño con calor y masaje; solo una exploración distingue si el problema viene del músculo, de la articulación o de las vértebras cervicales.
- Si a la rigidez de nuca la acompañan fiebre, dolor de cabeza intenso y molestia con la luz
- Si notas adormecimiento, hormigueo o pérdida de fuerza en el brazo o en la mano
- Si la molestia empezó después de una caída, un golpe o un accidente de tráfico
- Si el dolor de cabeza apareció de forma repentina y es el más intenso que has tenido hasta hoy
- Si además ha aparecido en el cuello un bulto nuevo que se palpa con la mano
Preguntas frecuentes
- ¿El cuello agarrotado puede tener relación con apretar los dientes?
- Puede tenerla. Los músculos de la masticación y los del cuello trabajan sobre una cadena común, y la sobrecarga de unos puede reflejarse en los otros. Ahora bien, esa relación no va en un solo sentido: un problema que empieza en el cuello también puede hacer sentir dolor en la zona de la mandíbula. Si el hábito de apretar tiene parte en ello o no se aclara explorando los músculos uno a uno con la mano.
- ¿La férula de descarga me quitará el dolor de cuello?
- La férula de descarga busca reducir el desgaste de los dientes y bajar la carga de los músculos de la masticación; no es un tratamiento hecho para el dolor de cuello. Si el hábito de apretar contribuye al cuadro, es posible que la molestia del cuello también se alivie, pero no es un resultado que quepa esperar por sí solo. El dolor de cuello tiene que valorarse aparte.
- ¿A qué profesional debo acudir primero?
- Si tu molestia aumenta sobre todo con el movimiento del cuello y se extiende al brazo, la valoración empieza en fisioterapia o en neurología. Si lo que destaca es el dolor de mandíbula, la dificultad al abrir la boca, los ruidos en la articulación y la fatiga muscular al despertar, una revisión con el dentista puede mirar directamente ese cuadro. También es frecuente que las dos áreas trabajen juntas.
Este contenido es informativo y no sustituye una exploración presencial. Los síntomas se solapan entre enfermedades; el diagnóstico solo puede hacerse clínicamente.
