¿Qué es?
La osteomielitis es la inflamación del hueso de la mandíbula y de su médula. Las bacterias de la boca pasan al interior del hueso, la mayoría de las veces desde una infección en la punta de la raíz, desde la herida de una extracción o desde una línea de fractura. Cuando la irrigación del hueso se altera, la infección no se queda en su límite y avanza en profundidad.
El maxilar inferior se afecta con más frecuencia que el superior; su irrigación es más limitada y su hueso, más denso. El dolor viene de dentro y es continuo. Pueden acompañarlo el adormecimiento del labio inferior, la salida de pus por la encía, la movilidad de los dientes y una boca que cada vez se abre menos.
La diabetes, los tratamientos que bajan las defensas, el consumo importante de tabaco y una zona de la mandíbula que haya recibido radioterapia aumentan el riesgo. El cuadro puede empezar de forma aguda, pero también puede avanzar en silencio a lo largo de meses; en ese segundo caso la única molestia puede ser un dolor sordo que no se va y una supuración que aparece de vez en cuando.
Signos
No es necesario tenerlos todos a la vez.
¿Por qué ocurre?
- 01
Infección dental sin tratar
Cuando la infección de la punta de la raíz llega al hueso, deja de estar limitada al diente. Los dientes que se han ido tapando mucho tiempo con analgésicos y las endodoncias que quedaron a medias son los puntos de partida más frecuentes.
- 02
Herida tras una extracción o una cirugía
Después de una extracción difícil, la superficie del hueso queda expuesta un tiempo. Cuando la higiene bucal se descuida y se sigue fumando, la inflamación que debería quedarse en la superficie puede bajar a la profundidad del hueso.
- 03
Fractura de mandíbula y traumatismos
Cuando la línea de fractura se abre a la boca, el hueso entra en contacto directo con la flora bucal. Que la fractura se fije tarde o quede móvil facilita que la infección se instale.
- 04
Situaciones que debilitan las defensas del hueso
La diabetes mal controlada, los tratamientos que bajan las defensas, el consumo importante de tabaco y la radioterapia aplicada antes en la zona reducen la irrigación del hueso; sobre ese terreno la infección se agarra con más facilidad.
¿Cómo avanza?
- Aguda
Los primeros días y semanas
El dolor aumenta deprisa; pueden acompañarlo fiebre, hinchazón de la cara y malestar general. Si en esta fase aparece adormecimiento del labio inferior, se piensa que ha aumentado la presión dentro del hueso. En las pruebas de imagen puede que el cambio todavía no sea evidente.
- Crónica
Un curso silencioso a lo largo de meses
El dolor intenso cede y deja paso a una molestia sorda. En la encía se forma un trayecto de supuración que se abre y se cierra de vez en cuando. En la radiografía el hueso se ve irregular y moteado.
- Secuestro
Separación del fragmento de hueso muerto
El fragmento de hueso que ha perdido su vitalidad se separa de lo que le rodea y se nota como un saliente duro y rugoso debajo de la encía. Sin retirar ese fragmento, la curación no se completa.
- Extensión
Paso a los espacios vecinos
La infección puede extenderse a los espacios entre los músculos y hacia el cuello. No poder abrir la boca, la dificultad para tragar y la fiebre son las señales de esta fase; la valoración en el hospital no espera.
¿Cómo se trata?
El diagnóstico se establece con la exploración clínica, la radiografía panorámica y, la mayoría de las veces, una tomografía. El diente de origen se trata o se extrae; la limpieza del hueso infectado y muerto es tarea de la Cirugía Oral y Maxilofacial. Tomar una muestra de la zona y hacer un cultivo permite elegir bien el antibiótico.
El tratamiento antibiótico no es corto en este cuadro. Puede hacer falta una pauta que empiece por vía intravenosa, siga por vía oral y se extienda durante semanas. La elección del fármaco, su dosis y su duración son decisión del médico de Enfermedades Infecciosas; también se decide en el hospital si hace falta o no ingresar.
El papel del dentista en este cuadro es encontrar el origen, trabajar junto con el hospital en la toma de muestras y en la cirugía, y rehacer el plan de prótesis o de implantes una vez curado. Esperar con una receta de analgésicos y de antibiótico a secas hace que la pérdida de hueso sea mayor.
- Hinchazón que crece en la cara o debajo de la mandíbula junto con fiebre
- Adormecimiento de aparición reciente en el labio inferior o en la mandíbula
- Que la boca se abra cada vez menos y dificultad para tragar
- Salida continua de pus por la encía y hueso a la vista
¿Cómo se previene?
- No deje pendientes los dientes con infección en la punta de la raíz; cuanto más se aplaza la decisión entre la endodoncia y la extracción, más se acerca la infección al hueso.
- Siga las instrucciones de cuidados que le den tras una extracción o una cirugía y acuda a la cita de revisión.
- En la diabetes, el control del azúcar en sangre influye directamente en cómo evolucionan las infecciones de la boca; no se salte el seguimiento con su médico.
- Dejar de fumar es uno de los primeros pasos que determinan la curación del hueso.
Preguntas frecuentes
- ¿Basta con el antibiótico solo?
- La mayoría de las veces no. El fármaco no llega bien a la parte del hueso que ha perdido su vitalidad; si no se limpian el diente de origen y el hueso muerto, es esperable que la infección vuelva. Aquí el antibiótico es el complemento de la limpieza quirúrgica.
- ¿La osteomielitis y el alvéolo seco son lo mismo?
- No. El alvéolo seco es la pérdida temprana del coágulo en la herida de la extracción; empieza en pocos días, no da fiebre y cede de forma notable con el apósito. En la osteomielitis la infección se ha instalado dentro del hueso y en las pruebas de imagen se ve un cambio en su estructura.
- ¿Se puede poner un implante en esa zona después de curarse?
- Se valora una vez curado el hueso y cuando las pruebas de imagen de control salen limpias. Si el volumen y la irrigación del hueso son suficientes, puede hablarse de esa opción. Es una decisión que se toma caso por caso, con una exploración, y no puede anticiparse.
Este contenido es informativo y no sustituye una exploración presencial. Los síntomas se solapan entre enfermedades; el diagnóstico solo puede hacerse clínicamente.
