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Aftas de repetición (estomatitis aftosa recurrente)

El afta es una llaga dolorosa que aparece en la mucosa blanda de la boca, con el centro blanquecino y el borde rojo. No se contagia; la verdadera pregunta es por qué se repite.

¿Qué es?

El afta es una llaga redonda u ovalada que aparece en la mucosa blanda y móvil del interior de la boca. Su centro está cubierto por una membrana de color blanco amarillento y a su alrededor hay un halo rojo bien visible. El interior de las mejillas y de los labios, los bordes de la lengua, la zona de debajo de la lengua y las zonas blandas de la entrada de la garganta son las localizaciones típicas.

Las aftas de repetición son estas llagas cuando aparecen varias veces al año o con más frecuencia. El afta no es una infección: no se contagia y es distinta del herpes labial, que sí está causado por un virus. Las llagas que salen en zonas firmes y duras, como el paladar duro, el reborde de la encía y el borde exterior del labio, en general no se consideran aftas.

Un afta empieza la mayoría de las veces el primer día con ardor y escozor, en unos días alcanza su máximo dolor y después remite. En las aftas pequeñas es de esperar que curen sin dejar cicatriz en una o dos semanas. En cambio, cuando las llagas se repiten con frecuencia, son más grandes de lo habitual o duran mucho, se busca una causa de fondo.

Signos

No es necesario tenerlos todos a la vez.

¿Por qué ocurre?

  1. 01

    Irritación mecánica y química

    Morderse la mejilla, cepillarse con demasiada fuerza, el borde afilado de un diente o una prótesis mal ajustada pueden lesionar la mucosa y dar lugar a un afta. Se ha descrito que las pastas de dientes con laurilsulfato de sodio aumentan las repeticiones en algunas personas.

  2. 02

    Predisposición personal y periodos desencadenantes

    En la mayoría de las personas, la tendencia a las aftas sigue un patrón familiar. Es frecuente que se describa un aumento de las repeticiones en épocas de mucho estrés, falta de sueño y cambios hormonales.

  3. 03

    Carencias y causas generales

    La falta de hierro, de vitamina B12 y de folato, la celiaquía y las enfermedades intestinales, así como algunos cuadros que afectan al sistema inmunitario, pueden estar detrás de unas aftas que se repiten con frecuencia. Estas causas solo se valoran con las pruebas que solicite el médico.

  4. 04

    Algunos alimentos y medicamentos

    Se han descrito como desencadenantes en algunas personas alimentos como las nueces, el chocolate, el tomate y los cítricos; esta relación varía de una persona a otra. Algunos medicamentos también pueden producir llagas parecidas en la boca.

¿Cómo avanza?

  1. Menor

    Afta pequeña

    Es el tipo más frecuente. Su diámetro suele ser menor de un centímetro, salen de una en una o en pequeño número y es de esperar que curen sin dejar cicatriz en una o dos semanas.

  2. Mayor

    Afta grande

    Es más extensa, más profunda y más dolorosa. Puede tardar semanas en curar y dejar cicatriz en el lugar donde estaba. En este tipo cobran importancia la valoración por un profesional y el diagnóstico diferencial.

  3. Herpetiforme

    Muchas llagas pequeñas

    Salen a la vez muchas llagas del tamaño de una cabeza de alfiler, que pueden unirse y formar zonas más amplias. A pesar del nombre, no tienen relación con el herpes labial ni son una infección por virus.

¿Cómo se trata?

No se ha descrito ningún tratamiento que evite por completo las aftas. El objetivo es aliviar el dolor, facilitar la curación y eliminar las causas que puedan espaciar las repeticiones. El dentista valora primero si la llaga es realmente un afta, fijándose en dónde está y en qué aspecto tiene; así se separan el herpes labial, las heridas por traumatismo y otras enfermedades de la mucosa.

Lo primero que puede hacerse en la consulta es eliminar las fuentes locales de irritación: se pulen los bordes afilados de los dientes, se comprueba el ajuste de la prótesis y se cubren las partes de los alambres de ortodoncia que se clavan. Según las molestias, su dentista puede pautar un producto que cubra la llaga, un enjuague antiséptico o el medicamento de aplicación local que considere adecuado. No se recomienda usar estos productos por su cuenta ni durante mucho tiempo.

Si las repeticiones son frecuentes, si las llagas son grandes o duraderas o si se acompañan de fiebre y de malestar general, la valoración se extiende más allá de la boca. En ese caso se plantean análisis de sangre y, si hace falta, la derivación al especialista correspondiente. Una única llaga que no cura en dos o tres semanas ya no se considera un afta y hay que estudiarla aparte.

No espere
  • Si la llaga lleva dos o tres semanas sin curar
  • Si a las aftas se suman fiebre, cansancio y dificultad para tragar
  • Si junto con las llagas de la boca tiene llagas en la zona genital, enrojecimiento de los ojos o dolor en las articulaciones
  • Si la llaga se repite siempre en el mismo punto o su base se ha endurecido

¿Cómo se previene?

  • Lleve una nota breve de las épocas en que aumentan las repeticiones; así es como suele encontrarse el desencadenante.
  • Haga corregir los bordes afilados de los dientes y las prótesis mal ajustadas que le hacen morderse la mejilla.
  • Puede probar durante un tiempo una pasta de dientes sin laurilsulfato de sodio y ver si nota alguna diferencia.
  • No ponga sobre la llaga aspirina, sal ni sustancias cáusticas; estas prácticas pueden agrandarla.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se distingue un afta de un herpes labial?
La localización es el punto práctico que las diferencia. El afta sale en zonas blandas, como el interior de las mejillas y de los labios, los bordes de la lengua y debajo de la lengua. El herpes labial, en cambio, empieza la mayoría de las veces en el borde exterior del labio, primero da hormigueo, después forma pequeñas vesículas llenas de líquido y termina con una costra. El herpes labial se contagia; el afta no.
¿Las aftas se contagian?
El afta no se contagia. No se transmite con un beso, al compartir los cubiertos ni por ningún otro contacto. Que sea frecuente dentro de una misma familia no se debe al contagio, sino a una predisposición compartida. Cuando la llaga puede confundirse con una enfermedad contagiosa, la distinción debe hacerse en la consulta.
¿Puedo evitar por completo que me salgan aftas?
No se conoce ningún método que elimine del todo las repeticiones. En cambio, eliminar las fuentes de irritación, identificar los desencadenantes y hacer que un médico valore las posibles carencias pueden contribuir a que las repeticiones se espacien. Es más realista mantener la expectativa dentro de ese marco.

Este contenido es informativo y no sustituye una exploración presencial. Los síntomas se solapan entre enfermedades; el diagnóstico solo puede hacerse clínicamente.

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