¿Qué es?
La estomatitis protésica es el enrojecimiento y la inflamación de la mucosa sobre la que se apoya una prótesis removible. El enrojecimiento suele cubrir la misma zona que los límites de la prótesis y se ve con más frecuencia en el maxilar superior, en el paladar. Lo llamativo es que normalmente no duele; por eso la mayoría de los pacientes solo se da cuenta cuando se quita la prótesis y se mira al espejo.
Detrás no hay una sola causa. La capa de microbios que se acumula en la superficie de la prótesis, la mucosa que queda bajo la resina sin poder ser bañada por la saliva y, en una parte importante de los casos, la proliferación de un hongo de tipo levadura actúan juntas. Es decir, más que un problema del material de la prótesis, es un problema del ambiente que se crea entre la prótesis y la mucosa.
No debe confundirse con la úlcera por presión que se forma en un solo punto bajo la prótesis. La úlcera por presión está delimitada, duele y suele coincidir con un borde duro de la prótesis. En la estomatitis protésica, en cambio, se enrojece de forma uniforme una zona amplia y no es esperable que duela. Las dos situaciones pueden coincidir en la misma boca.
Signos
No es necesario tenerlos todos a la vez.
¿Por qué ocurre?
- 01
Dormir con la prótesis puesta
Cuando la prótesis permanece veinticuatro horas en la boca, la mucosa que queda debajo no puede limpiarse con la saliva ni quedar al aire. No quitarse la prótesis por la noche es la causa aislada más fuerte de este cuadro; puede producir enrojecimiento incluso en pacientes con una limpieza regular.
- 02
No cepillar la superficie de la prótesis
La superficie de resina es porosa y la capa de microbios que la cubre no se va enjuagándola con agua. Si no se hace una limpieza mecánica con cepillo, esa capa se engrosa día a día. Cepillar con fuerza y con pasta dentífrica también raya la superficie y abre nuevos puntos de adherencia.
- 03
Pérdida de ajuste de la prótesis
Con los años el hueso de los maxilares se reabsorbe, la prótesis deja de asentar bien y se mueve al masticar. Los huecos que se forman facilitan que se instale la capa de microbios, y el roce irrita además la mucosa. Este cuadro es frecuente en las prótesis que llevan mucho tiempo sin rebasar.
- 04
Factores que bajan la resistencia
La sequedad de boca, la diabetes mal controlada, los medicamentos con corticoide que se usan por vía inhalada, los antibióticos de amplio espectro tomados recientemente y el tabaco facilitan la proliferación del hongo. Si existen estos factores, puede que el enrojecimiento no ceda solo con corregir la limpieza.
¿Cómo avanza?
- Tipo 1
Enrojecimiento puntiforme
En el paladar se ven puntos rojos dispersos del tamaño de una cabeza de alfiler. La zona no es amplia y no hay molestias; casi siempre se descubre en una revisión rutinaria.
- Tipo 2
Enrojecimiento difuso y liso
Toda la zona donde se apoya la prótesis está roja de forma uniforme y su límite coincide con el de la prótesis. Es el tipo más frecuente; puede acompañarse de un ligero ardor o de una molestia que aumenta con la prótesis puesta.
- Tipo 3
Aspecto granular del paladar
En la parte central del paladar se desarrolla una superficie rugosa formada por pequeñas elevaciones. Se ve en los casos descuidados durante mucho tiempo y no es esperable que remita del todo solo con corregir la higiene.
¿Cómo se trata?
El primer paso es devolverle a la mucosa su tiempo de descanso. La prótesis se retira todas las noches, se limpia de forma mecánica con un cepillo blando y con un limpiador fabricado para prótesis, y se guarda como le indique su odontólogo. El paladar también se limpia una vez al día con un cepillo blando o con una gasa húmeda; ese tiempo al aire es necesario para que la mucosa se recupere.
El segundo paso es la prótesis en sí. La prótesis que ha perdido el ajuste se rebasa, se revisa la mordida, se corrigen las grietas y las superficies rugosas y, si hace falta, se renueva. Sin esa corrección, en los tratamientos llevados solo con medicamentos es un resultado esperable que el enrojecimiento vuelva en poco tiempo.
Si se sospecha crecimiento de hongos, su odontólogo puede indicarle un antifúngico de aplicación en la boca; ese medicamento se usa tanto sobre la mucosa como sobre la superficie de la prótesis. No empiece a usarlo por su cuenta. El enrojecimiento que, pese a los cuidados y a la corrección de la prótesis, no remite en unas semanas se vuelve a valorar, porque podría explicarse por otra causa.
- Si el enrojecimiento no remite en unas semanas pese a haber corregido los cuidados, debe volver a valorarse.
- No es esperable que en la zona donde se apoya la prótesis se desarrolle un área endurecida, sobreelevada o que sangre con facilidad.
- Si en una zona no cubierta por la prótesis sale una mancha blanca o roja que no se desprende, hace falta una valoración.
¿Cómo se previene?
- Quítese la prótesis todas las noches; que la mucosa quede al aire durante horas es la parte del cuidado que va antes que el medicamento.
- Limpie la prótesis todos los días de forma mecánica con un cepillo blando; dejarla solo en agua o en una pastilla no basta.
- Límpiese también el paladar y la lengua una vez al día con un cepillo blando o con una gasa húmeda.
- Hágase revisar la prótesis al menos una vez al año; a medida que cambia el hueso, el ajuste se pierde en silencio.
Preguntas frecuentes
- ¿De verdad es un problema dejarme la prótesis puesta por la noche?
- Sí. La prótesis que se queda puesta por la noche impide que la saliva limpie la mucosa que hay debajo y permite que la capa de microbios crezca sin interrupción. La mayor parte de los pacientes que llegan con este cuadro lleva la prótesis también de noche. Quitarse la prótesis por la noche es la parte del cuidado que va antes que el medicamento.
- Si el enrojecimiento no duele, ¿hace falta tratarlo?
- Que no duela no significa que el problema se vaya a resolver solo. La mucosa inflamada puede engrosarse con el tiempo, favorecer las grietas en las comisuras de los labios y dificultar el asentamiento de una prótesis nueva. Además, si detrás del enrojecimiento hay otra causa, se tarda más en detectarla.
- ¿Bastan por sí solas las pastillas limpiadoras de prótesis?
- Las pastillas ayudan químicamente, pero no retiran la capa de microbios de forma mecánica; sin cepillado se quedan cortas. En las prótesis con partes metálicas, pregunte a su odontólogo qué producto es adecuado. Soluciones como el agua hirviendo y la lejía pueden dañar el material de la prótesis.
Este contenido es informativo y no sustituye una exploración presencial. Los síntomas se solapan entre enfermedades; el diagnóstico solo puede hacerse clínicamente.
