¿Qué es?
La cefalea en racimos es un tipo de dolor de cabeza que se distingue por su intensidad y por su regularidad. El dolor está siempre en un solo lado de la cabeza, se concentra dentro y detrás del ojo, y se extiende a la sien, al maxilar superior y a los dientes posteriores de arriba. Una crisis sin tratar dura entre quince minutos y tres horas y después cede sola.
En el lado del dolor aparecen signos autonómicos: enrojecimiento y lagrimeo del ojo, caída o hinchazón del párpado, nariz taponada o goteo nasal, y sudoración en la frente y en la cara. Las crisis se repiten a determinadas horas del día, muchas veces de noche, de forma que despiertan a la persona.
Hay una diferencia de conducta clara respecto a la migraña: en la crisis de migraña la persona quiere quedarse tumbada y quieta, mientras que en la crisis en racimos no para, camina de un lado a otro y está inquieta. Como el dolor se siente en los dientes posteriores de arriba, la primera consulta puede ser al dentista; por eso pueden plantearse tratamientos dentales que no dan ningún resultado.
Signos
No es necesario tenerlos todos a la vez.
¿Por qué ocurre?
- 01
Desajuste del reloj biológico
Que las crisis se agrupen a la misma hora del día y en determinadas épocas del año hace pensar que participa la zona del cerebro que gobierna el ritmo de sueño y vigilia. Esta regularidad es uno de los rasgos más típicos de la enfermedad.
- 02
Activación conjunta de las vías trigeminal y autonómica
El nervio que lleva la sensibilidad de la cara y las fibras que gobiernan la lágrima, la secreción nasal y el párpado forman parte del mismo arco reflejo. Que ese arco se ponga en marcha explica que el dolor y los signos del ojo y de la nariz aparezcan juntos.
- 03
Alcohol y tabaco durante el periodo de racimo
El alcohol que se toma mientras dura el periodo de racimo puede desencadenar la crisis en poco tiempo. Esa misma persona puede no notar ese efecto durante la remisión. El consumo de tabaco es claramente frecuente en estos pacientes.
- 04
Alteración del ritmo del sueño
El sueño nocturno fragmentado, los viajes con cambio horario y los cambios de turno pueden hacer más frecuentes las crisis. Las crisis aparecen muchas veces en determinadas fases del sueño.
¿Cómo avanza?
- Crisis
Una sola crisis
Un dolor de un solo lado que en minutos llega a un nivel insoportable y que, junto con los signos del ojo y de la nariz, dura entre quince minutos y tres horas.
- Racimo
Periodo de racimo
Es el periodo en el que las crisis se repiten durante semanas o meses, la mayoría de las veces una o varias veces al día. Durante ese periodo las crisis se mantienen en el mismo lado.
- Intervalo
Remisión
El periodo de racimo termina y durante meses, a veces años, no hay ninguna crisis. En esa etapa la persona está completamente sin dolor y los desencadenantes como el alcohol pueden no producir efecto.
- Crónica
Forma crónica
En una parte de los casos las crisis duran más de un año y no se produce entre medias un periodo largo sin dolor. Esta forma requiere un seguimiento más estrecho.
¿Cómo se trata?
En este cuadro el sitio al que hay que acudir es la consulta de neurología y, si es posible, una unidad dedicada a la cefalea. La cefalea en racimos no se trata en odontología. Llevar por escrito la duración de la crisis, la hora del día a la que aparece y los signos del ojo y de la nariz acelera el diagnóstico.
Lo que cabe esperar en neurología es una historia detallada y el descarte de otras causas de aspecto parecido; con ese fin puede pedirse una prueba de imagen del cerebro. El tratamiento avanza por dos vías: las medidas para cortar rápido la crisis y el tratamiento preventivo para reducir las crisis durante el periodo de racimo. La elección del método y su duración son decisión del médico.
El papel del dentista es reconocer este cuadro y derivar. En el paciente que refiere dolor en los dientes posteriores de arriba, los dientes se valoran con las pruebas de vitalidad, la mordida y las radiografías. Si no hay una causa dental, no se hace endodoncia ni extracción. Que el dolor se intensifique en minutos, ceda solo en unas horas y se acompañe de signos oculares en el mismo lado es un patrón que no encaja con un dolor de origen dental.
- Un dolor de cabeza de inicio brusco, con una intensidad sin precedentes y que se sufre por primera vez
- Que la caída del párpado o la diferencia entre las pupilas continúe después de que la crisis haya terminado
- Que junto con el dolor se altere la visión o aparezca visión doble
- Que se acompañe de fiebre, rigidez de nuca o alteración del nivel de conciencia
¿Cómo se previene?
- Mientras dure el periodo de racimo, manténgase alejado del alcohol; en esa etapa incluso una cantidad pequeña puede desencadenar la crisis.
- Fije sus horas de sueño y de despertar y evite las siestas largas durante el día.
- Anote la hora, la duración y el lado de las crisis; ese registro influye directamente en el plan del médico.
- No interrumpa por su cuenta el tratamiento preventivo que le ha indicado su médico porque las crisis hayan disminuido.
Preguntas frecuentes
- El dolor está en mis dientes de arriba, ¿de verdad no puede ser de origen dental?
- Puede serlo o puede no serlo; eso lo distingue la exploración. El dolor de origen dental suele estar relacionado con el calor, el frío o la mordida y puede durar horas. La crisis en racimos, en cambio, empieza sin ningún estímulo, alcanza su pico en minutos, produce enrojecimiento del ojo y nariz taponada en el mismo lado, y cede sola en unas horas.
- La crisis se me pasa en media hora, ¿aun así debo ir al médico?
- Sí. Que la crisis sea corta no significa que el cuadro sea leve; la cefalea en racimos puede repetirse varias veces al día y sin un diagnóstico correcto no puede planificarse un tratamiento adecuado. Además, hay que descartar otras causas de aspecto parecido, y esa valoración la hace neurología.
- ¿Es este dolor una forma intensa de la migraña?
- No, es un cuadro distinto. La crisis de migraña dura horas, la persona quiere quedarse quieta y predominan las náuseas y la sensibilidad a la luz. La crisis en racimos es más corta, produce signos del ojo y de la nariz en el mismo lado y deja a la persona inquieta y sin parar de moverse. Los abordajes del tratamiento también son diferentes.
Este contenido es informativo y no sustituye una exploración presencial. Los síntomas se solapan entre enfermedades; el diagnóstico solo puede hacerse clínicamente.
