¿Qué significa esto?
Dentro de un diente sano no hay aire libre. En cambio, bajo una caries, en el hueco de un empaste que filtra por el borde, dentro de una fisura o en un conducto radicular que no se ha rellenado por completo puede quedar atrapada una pequeña bolsa de aire. Cuando el avión asciende, la presión exterior baja y el aire de esa bolsa se expande; al descender, o al bajar en profundidad buceando, ocurre lo contrario y el aire se comprime. Ese cambio de volumen presiona el nervio inflamado del diente. A este cuadro se le llama barodontalgia.
Lo que distingue a este dolor de otros parecidos es su desencadenante: no es el calor, el frío ni la masticación, sino únicamente el cambio de presión. El segundo detalle que ayuda a diferenciarlo es el momento del vuelo en que aparece. El dolor que empieza en el ascenso se describe con más frecuencia en dientes que han perdido la vitalidad o están perdiéndola; el que empieza en el descenso hace pensar más bien en un nervio vivo pero inflamado. Esta distinción por sí sola no da un diagnóstico, pero le dice al dentista dónde mirar.
El número de dientes que duelen también orienta. Si duele un solo diente, lo más probable es que el origen esté en ese diente. Si duelen a la vez varios dientes posteriores superiores del mismo lado y además nota presión en la mejilla y la nariz taponada, el origen puede no ser dental, sino el seno maxilar. Que el dolor desaparezca del todo al terminar el vuelo no significa que no hubiera nada; puede haberse callado simplemente porque la presión se ha igualado.
Detrás de un dolor que aparece con la presión suele haber un problema que había pasado desapercibido en tierra. Los apartados siguientes no son un orden de probabilidad; muestran los orígenes que el dentista trata de distinguir con la exploración y las radiografías.
Causas probables
¿Qué ayuda en casa?
- Anote en qué momento del vuelo empezó el dolor, en qué diente lo notó y cuánto duró después de aterrizar; estos tres datos orientan la exploración antes incluso de la radiografía.
- Si ha tenido hace poco un diente que le dolía, un empaste roto o un tratamiento a medias, hágaselo revisar antes de volar o de bucear; un diente que está callado en tierra puede no seguir estándolo bajo presión.
- No coloque una aspirina ni una pastilla parecida machacada sobre el diente que duele; eso deja una quemadura química en la encía y no quita el dolor.
- Si el dolor aparece durante el vuelo, no apriete la mandíbula ni mastique nada de ese lado; apretar aumenta el dolor en un diente que ya está sometido a presión.
- Si el dolor no se pasa después de aterrizar y aumenta con las horas
- Si hay hinchazón en la encía alrededor del diente que duele o en la cara
- Si se añaden fiebre, malestar general o dificultad para abrir la boca
- Si durante el vuelo o el buceo se ha roto un trozo del diente o del empaste
- Si al dolor de los dientes superiores le acompañan presión por debajo del ojo y secreción nasal maloliente por un solo lado
Preguntas frecuentes
- ¿Tengo que ir al dentista antes de volar?
- Si no tiene ninguna molestia, volar por sí solo no es motivo de revisión. Ahora bien, si hace poco ha tenido un diente que le dolía, que le daba con el frío o el calor, un empaste roto o un tratamiento a medias, tiene sentido revisarlo antes del vuelo. El cambio de presión no crea un daño nuevo; hace perceptible el que ya existe. Si va a bucear y le han hecho hace poco una extracción o una cirugía, dígale la fecha a su dentista, porque la decisión cambia según el estado del diente y de la zona.
- El dolor se me pasó al aterrizar, ¿aun así debo hacérmelo mirar?
- Hará bien en hacérselo mirar. Que el dolor cese cuando la presión se iguala es lo esperable y no significa que el origen se haya resuelto solo. El mismo diente puede volver a doler en el siguiente vuelo. La exploración y la radiografía muestran la mayoría de las veces una caries que no se ve a simple vista, un empaste que filtra por el borde o una zona que ha quedado sin rellenar en una endodoncia.
- ¿Este dolor puede venir del seno maxilar?
- Puede. Las raíces de los dientes posteriores superiores están cerca del suelo del seno maxilar, y un cambio de presión en el seno puede reflejarse en esos dientes en forma de dolor. La diferencia suele verse así: en el dolor de origen sinusal no duele un solo diente, sino varios dientes superiores del mismo lado a la vez, y se acompaña de nariz taponada. El dolor de origen dental, en cambio, se concentra en un único diente. La distinción definitiva la dan la exploración y, si hace falta, las pruebas de imagen.
Este contenido es informativo y no sustituye una exploración presencial. Los síntomas se solapan entre enfermedades; el diagnóstico solo puede hacerse clínicamente.
