¿Qué es?
El dolor facial atípico es un dolor sordo, profundo y a veces quemante que está presente durante la mayor parte del día. La exploración, las pruebas y las imágenes no muestran ninguna causa del diente ni de los maxilares. Los límites del dolor no encajan del todo en el territorio anatómico de un solo diente ni de un solo nervio; puede que el paciente no sea capaz de señalar la zona con el dedo de forma precisa.
El problema parece estar no en el lugar donde se siente el dolor, sino en la vía por la que la señal del dolor se transporta y se procesa. Las terminaciones nerviosas y las vías centrales del dolor pueden volverse sensibles con el tiempo; estímulos que normalmente no dolerían se perciben como dolor. Esto no significa que el dolor sea imaginario. El dolor es real, solo que su origen no está donde se espera.
Cuando este cuadro no se reconoce, el camino que se sigue suele ser siempre el mismo: primero se cambia el empaste, luego se hace una endodoncia, después una cirugía apical y al final la extracción. Tras cada procedimiento el dolor cambia un tiempo corto y después vuelve a la misma zona o al diente vecino. A medida que aumentan los procedimientos irreversibles, no se espera que el cuadro se vuelva más fácil.
Signos
No es necesario tenerlos todos a la vez.
¿Por qué ocurre?
- 01
Cambios del nervio tras un procedimiento o una lesión
Después de una extracción, una endodoncia, un implante o una cirugía, las terminaciones nerviosas finas de la zona pueden empezar a funcionar de otra manera. El dolor puede continuar incluso semanas después de que el procedimiento haya cicatrizado, y puede acompañarse de adormecimiento o de ardor.
- 02
Sensibilización de las vías del dolor
Un dolor prolongado baja el umbral de las vías que transportan la señal. Al cabo de un tiempo, incluso un roce suave o un cambio de temperatura pueden percibirse como dolor. Este cambio no se ve en las pruebas de imagen; se reconoce con la exploración y la historia clínica.
- 03
La falta de sueño y la tensión mantenida perpetúan el dolor
Un sueño fragmentado y una tensión prolongada bajan el umbral del dolor, y el dolor a su vez altera el sueño. Este círculo no es la causa del dolor, pero facilita que se mantenga; por eso forma parte de la valoración.
- 04
Retraso del diagnóstico y procedimientos repetidos
Cada nuevo procedimiento añade a la zona una nueva carga de tejido y de nervios. Los procedimientos que se hacen a modo de prueba sobre un dolor cuya causa no se ha demostrado pueden complicar el cuadro en lugar de resolverlo.
¿Cómo avanza?
- Tipo 1
Odontalgia atípica
El dolor se sitúa en un solo diente o en el hueco de un diente extraído. El diente está vivo y las pruebas son normales; el dolor puede no cambiar con la mordida ni con el frío y el calor.
- Tipo 2
Dolor facial continuo
El dolor abarca una zona amplia, como la mejilla, el maxilar superior o la zona bajo el ojo, y sus límites son imprecisos. Suele ser de un solo lado y su intensidad fluctúa a lo largo del día.
- Tipo 3
Dolor nervioso tras un procedimiento
El dolor empieza después de un procedimiento concreto. En la misma zona puede haber adormecimiento, hormigueo o ardor; el roce puede aumentar el dolor.
¿Cómo se trata?
El primer paso es descartar con rigor una causa dental. Se hacen la prueba de vitalidad, las pruebas de mordida y de percusión, radiografías con la angulación adecuada y, si hace falta, una imagen tridimensional. Si no hay hallazgos, no se planifican una endodoncia, una cirugía apical ni una extracción con fines diagnósticos. Poner ese límite desde el principio sirve para evitar que el cuadro se complique aún más.
El manejo se comparte. Confirmar el diagnóstico y el tratamiento farmacológico corresponden a la unidad del dolor o a neurología; los medicamentos que se usan en este dolor actúan de forma distinta a los analgésicos habituales y su elección es decisión del médico. La aportación del dentista es vigilar el estado dental, reducir cargas añadidas como el apretamiento y detener los procedimientos innecesarios.
Poner expectativas realistas forma parte del tratamiento. La mayoría de las veces el objetivo no es acabar con el dolor de golpe, sino reducir de forma gradual su intensidad y su efecto en la vida diaria. Un diario sencillo en el que se anoten el lugar, la hora y la intensidad del dolor facilita ver qué enfoque está funcionando y hace más útiles las revisiones.
- Adormecimiento de nueva aparición en el labio, en el mentón o en la lengua junto con el dolor
- Hinchazón de la cara, fiebre o dificultad para abrir la boca
- Una llaga que no cura, un sangrado o un bulto que se palpa en la zona dolorida
- Que se sumen al cuadro síntomas generales como pérdida de peso y sudores nocturnos
¿Cómo se previene?
- No pida procedimientos irreversibles a modo de prueba para un dolor cuya causa no se ha demostrado.
- Anote durante unas semanas el lugar, la hora y la intensidad del dolor y con qué cambia.
- Cuente a su nuevo dentista los procedimientos que ya se han hecho en esa zona y sus fechas.
- Hable con su dentista de los factores que alimentan el dolor, como el orden del sueño y el apretamiento de los dientes.
Preguntas frecuentes
- No ha salido nada en la radiografía, ¿mi dolor no es real?
- Su dolor es real. Las pruebas de imagen muestran los cambios del tejido duro; no muestran un cambio en el procesamiento de la señal del dolor. Una radiografía sin hallazgos no dice que no haya dolor, sino que la causa no hay que buscarla en el tejido duro del diente.
- ¿Si me extraen el diente que me duele se me pasará?
- En un dolor cuya causa no se ha demostrado, no se espera que la extracción acabe con el dolor. La mayoría de las veces el dolor cambia durante un tiempo y después vuelve a la misma zona o al diente vecino; y además se ha producido una pérdida irreversible. Por eso la extracción solo se plantea si hay un hallazgo claro del diente.
- ¿Este dolor desaparece del todo?
- Su evolución varía de una persona a otra. En algunas personas el dolor se alivia de forma clara y hay periodos largos sin molestias; en otras continúa de forma ondulante. No se puede dar un plazo ni un resultado cierto. Con un manejo adecuado, lo que se busca la mayoría de las veces es que disminuyan la intensidad del dolor y su efecto en la vida diaria.
Este contenido es informativo y no sustituye una exploración presencial. Los síntomas se solapan entre enfermedades; el diagnóstico solo puede hacerse clínicamente.
