¿Qué es?
Además de las glándulas salivales grandes, en la boca hay cientos de glándulas salivales pequeñas en los labios, las mejillas, el paladar y debajo de la lengua. La saliva de estas glándulas llega a la superficie de la mucosa por conductos finos. Cuando el conducto se daña o se obstruye, la saliva no puede salir y se acumula dentro del tejido de alrededor. A esa hinchazón blanda se le llama mucocele.
Aparece con más frecuencia en la cara interna del labio inferior; el motivo es que esa zona es la más expuesta a los mordiscos. El aspecto típico es una ampolla azulada o transparente, con forma de cúpula, indolora y blanda al presionarla con el dedo. Su tamaño varía entre unos milímetros y un centímetro. Las que están cerca de la superficie se ven claras y tensas; las más profundas tienen el color de la mucosa.
El mucocele no es un tumor, no se aborda como un cuadro maligno y no se contagia. Su rasgo distintivo es la evolución: se abre solo o con un mordisco, se vacía el líquido espeso de su interior, queda deshinchado unos días y después se vuelve a llenar. Este ciclo se repite porque sigue existiendo la conexión con la glándula de la que procede.
Signos
No es necesario tenerlos todos a la vez.
¿Por qué ocurre?
- 01
Morderse el labio y daño mecánico
Es la causa más frecuente. Morderse la cara interna del labio inferior por distracción o por costumbre puede romper el conducto de una glándula pequeña. Ese hábito explica también por qué se ve tanto en niños y jóvenes.
- 02
Bordes dentales afilados y aparatos
El borde afilado de un diente roto, una prótesis que no ajusta o la zona donde rozan los alambres de ortodoncia pueden dañar la mucosa de forma continua. Los mucoceles que reaparecen en la misma zona suelen apuntar a un origen así.
- 03
Obstrucción del conducto
De forma menos frecuente, la saliva se acumula dentro del conducto y lo dilata. En esta forma la hinchazón está rodeada por la propia pared del conducto; aunque el aspecto sea parecido, el mecanismo es distinto y puede influir en la decisión de tratamiento.
- 04
La forma que nace de la glándula sublingual
La forma que se origina en la glándula grande situada debajo de la lengua recibe el nombre de ránula. Se sitúa en el suelo de la boca, casi siempre a un lado de la línea media, y puede ser bastante más grande que los mucoceles del labio.
¿Cómo avanza?
- Superficial
La forma situada justo debajo de la mucosa
Se ve pequeña, clara y tensa. Se abre y se vacía con facilidad; por eso muchas veces se piensa que ha cedido sola. Es esperable que vuelva a aparecer en el mismo punto.
- En el labio
La localización más frecuente
Es una ampolla blanda e indolora, azulada o del color de la mucosa, en la cara interna del labio inferior. Al hablar y al comer puede quedar entre los dientes, lo que hace que se vuelva a dañar.
- Ránula
La forma del suelo de la boca
Se origina en la glándula situada debajo de la lengua. Es más grande, puede empujar la lengua hacia arriba y afectar al habla y a la deglución. Su valoración y su tratamiento son distintos de los del mucocele del labio.
- Recurrente
La forma que se vacía y se vuelve a llenar
Se abre sola o con un mordisco, se deshincha y a los pocos días se vuelve a llenar. Que el ciclo continúe indica que sigue existiendo la conexión con la glándula y plantea la necesidad de una intervención.
¿Cómo se trata?
En un mucocele reciente y pequeño puede optarse por una observación corta; una parte de ellos remite sola en unas semanas. Durante ese tiempo se pide no morder la zona y no intentar vaciar la hinchazón con una aguja ni con los dedos. Vaciarla uno mismo alivia la molestia de forma pasajera; como no elimina la glándula de la que procede, no evita que vuelva y añade riesgo de infección.
En los mucoceles que no remiten o que reaparecen, el abordaje consiste en extirpar la lesión junto con la glándula salival pequeña que le envía la saliva. La intervención se realiza con anestesia local y el tejido extraído se envía para su análisis. Vaciar solo el contenido o retirar una parte de la lesión puede hacer que se vuelva a formar en la misma zona. En el mismo proceso se abordan también las fuentes de daño, como el hábito de morderse o un borde dental afilado.
La ránula del suelo de la boca y las hinchazones inusualmente grandes o de crecimiento rápido las valora el servicio de cirugía oral y maxilofacial; en ese cuadro puede hacer falta una prueba de imagen y las opciones son distintas. Conviene recordar también que no toda ampolla de la boca es un mucocele. Un cálculo salival, las lesiones de origen vascular y otras lesiones de los tejidos blandos pueden tener un aspecto parecido, por lo que el diagnóstico se establece con la exploración.
- Si la hinchazón crece deprisa, se endurece o cambia de color
- Si la hinchazón del suelo de la boca empuja la lengua hacia arriba y dificulta tragar o hablar
- Si en la zona se añaden signos de inflamación como dolor, enrojecimiento y supuración
- Si la hinchazón lleva tres semanas sin disminuir y su superficie se ha convertido en una llaga que no cura
¿Cómo se previene?
- Si tiene el hábito de morderse la cara interna del labio o de la mejilla, intente darse cuenta y reducirlo.
- Haga corregir los bordes dentales rotos o afilados y las prótesis que no ajustan.
- No intente reventar la hinchazón con una aguja, con la uña ni con ningún otro objeto.
- No se limite a vigilar las ampollas que reaparecen en la misma zona; que vuelvan tiene un motivo.
Preguntas frecuentes
- ¿Se me quita si reviento la ampolla?
- Reventarla hace que salga el líquido y la hinchazón queda deshinchada unos días. Sin embargo, como la glándula pequeña que produce la saliva y el conducto dañado siguen en su sitio, es esperable que se vuelva a llenar en el mismo punto. Además, hacerlo con un objeto que no está limpio conlleva riesgo de infección y de daño en el tejido. Lo más adecuado es que una ampolla que reaparece se valore en la consulta.
- ¿El mucocele se quita solo?
- Una parte de los recientes y pequeños puede remitir sola en unas semanas; esto se ve sobre todo en los que están cerca de la superficie. En cambio, en una lesión que dura meses, que se vacía y se vuelve a llenar o que va creciendo, esperar aporta menos. Conviene decidir el tiempo de observación junto con su odontólogo después de la exploración.
- ¿Vuelve a salir después de extirparlo?
- Cuando la lesión se extirpa junto con la glándula pequeña de la que procede, no es esperable que vuelva en el mismo punto. Aun así, si continúa el hábito de morderse el labio o si no se ha eliminado un borde afilado que daña la mucosa, puede desarrollarse un mucocele nuevo a partir de una glándula vecina. Por eso, tanto como la intervención, importa eliminar la fuente del daño.
Este contenido es informativo y no sustituye una exploración presencial. Los síntomas se solapan entre enfermedades; el diagnóstico solo puede hacerse clínicamente.
