Papatya Dental7/24

Síndrome de boca ardiente

El ardor en la lengua y en los labios continúa, pero en la exploración no se ve ninguna llaga ni mancha que lo explique. A este cuadro, cuando no se encuentra otra causa que explique el ardor, se le llama síndrome de boca ardiente.

¿Qué es?

El síndrome de boca ardiente consiste en que la sensación de ardor en la lengua, en los labios o en el paladar persiste aunque en la exploración no se vea ningún hallazgo que la explique. La mucosa tiene un aspecto normal; no hay llagas, manchas ni enrojecimiento. Para el diagnóstico se exige que la molestia dure meses y que se hayan descartado otras causas.

La mayoría de los pacientes describe un día parecido: el ardor es leve o inexistente por la mañana, aumenta a medida que avanza el día y llega a su punto más intenso al atardecer. Es frecuente que disminuya al comer y al beber agua. Pueden acompañarlo la sensación de boca seca y los cambios en el gusto; sin embargo, las mediciones de saliva pueden salir normales.

No debe pensarse que el ardor sea imaginario. Hoy se intenta explicar este cuadro por los cambios en el funcionamiento de las fibras nerviosas finas de la mucosa de la boca y en el equilibrio entre las vías del gusto y del dolor. Que no se encuentre una lesión visible no significa que el dolor no sea real.

Signos

No es necesario tenerlos todos a la vez.

¿Por qué ocurre?

  1. 01

    Causas que hay que descartar primero

    La infección por hongos de tipo levadura, la sequedad de boca, el déficit de hierro, de vitamina B12 y de folato, la diabetes mal controlada y el reflujo pueden producir la misma molestia. Si se encuentra alguna de ellas, el cuadro no es un síndrome de boca ardiente; se trata esa causa y es esperable que el ardor ceda.

  2. 02

    Estímulos mecánicos y químicos dentro de la boca

    El borde afilado de un empaste, una prótesis que no ajusta, el rechinar de dientes y la costumbre de empujar la lengua contra los dientes estimulan la mucosa de forma continua. El lauril sulfato de sodio de la pasta dentífrica, los colutorios con alcohol y los aromas fuertes como la canela también pueden desencadenar o aumentar el ardor.

  3. 03

    Cambio en el funcionamiento nervioso

    En el cuadro que queda una vez descartado lo que hay que descartar, se piensa que existe un cambio en el funcionamiento de las fibras nerviosas finas que inervan la boca. Por eso la molestia se aborda dentro del apartado del dolor neuropático, y ese enfoque marca también la orientación del tratamiento.

  4. 04

    Etapa hormonal, sueño y carga emocional

    La molestia se describe con más frecuencia en mujeres en la etapa posterior a la menopausia. La ansiedad, los trastornos del sueño y el propio ardor pueden alimentarse entre sí. Algunos medicamentos pueden contribuir a través de la sequedad de boca; no deje su medicación por su cuenta, consúltelo con el médico que se la ha recetado.

¿Cómo avanza?

  1. Tipo 1

    Ardor que aumenta a lo largo del día

    Al despertar no hay molestia o es leve, y aumenta a medida que avanza el día. En este tipo cobra importancia la búsqueda de causas nutricionales y sistémicas.

  2. Tipo 2

    Ardor que dura todo el día

    El ardor está ya al despertar por la mañana y continúa durante todo el día. Es frecuente que se acompañe de trastornos del sueño y de ansiedad; en este tipo hace falta compartir más el manejo.

  3. Tipo 3

    Ardor intermitente

    Hay días sin molestias y el ardor aparece en zonas menos habituales, como la cara interna de la mejilla. En este tipo se insiste más en la alergia de contacto y en los alimentos desencadenantes.

¿Cómo se trata?

El primer escalón está en la odontología y su objetivo es descartar: se valora la mucosa en busca de hongos, se pregunta por el flujo de saliva y por los factores que producen sequedad de boca, se corrigen los bordes afilados de los empastes y las prótesis que no ajustan, y se revisan los hábitos de rechinar los dientes y de empujar la lengua. Las molestias que ceden con estas correcciones no son el síndrome.

Si hacen falta análisis de sangre, pedirlos e interpretar el resultado no es competencia del odontólogo; se deriva al médico de familia o al internista. Si se encuentra un déficit, diabetes u otra causa sistémica, es ese médico quien lleva el tratamiento. El odontólogo, mientras tanto, sigue vigilando los hallazgos dentro de la boca.

En el cuadro que queda una vez descartado todo lo descartable, el manejo se comparte. Junto con medicina oral, neurología o la unidad del dolor, pueden plantearse opciones de medicación tópica en la boca o sistémica de las que se usan en el dolor neuropático, así como apoyo conductual; la decisión sobre los medicamentos corresponde a esos médicos. El objetivo la mayoría de las veces no es que el ardor desaparezca por completo, sino que disminuyan su intensidad y las horas que dura al día.

No espere
  • Si en la zona que arde aparece una llaga visible o una mancha blanca o roja que no se desprende, el cuadro ha cambiado y hace falta una valoración.
  • Si al ardor se le suman adormecimiento de la lengua, debilidad o dificultad para tragar, no debe demorarse.
  • Si a la sequedad de boca se han añadido sequedad de ojos y molestias en las articulaciones, esa combinación se investiga aparte.

¿Cómo se previene?

  • Reduzca los colutorios con alcohol, los alimentos ácidos y picantes y las bebidas muy calientes.
  • Pruebe una pasta dentífrica sin lauril sulfato de sodio; evite los productos con aromas intensos de canela y de menta.
  • Maneje la sequedad de boca: beba agua a lo largo del día, mastique chicle sin azúcar y pregúntese si duerme con la boca abierta.
  • Deje el tabaco y el alcohol; hable con su médico sobre sus horarios de sueño y su carga de ansiedad.

Preguntas frecuentes

¿Mi lengua se ve normal, cómo puede arder?
Esa es precisamente la definición de este cuadro: la molestia persiste y en la exploración no se ve ningún hallazgo que explique el ardor. El dolor puede no venir del aspecto de la mucosa, sino del funcionamiento de las fibras nerviosas finas que la inervan. Por eso no es un buen enfoque cerrar la consulta diciendo que no hay nada.
¿Se me quitará el ardor si empiezo a tomar vitaminas?
Si hay un déficit, tratarlo puede disminuir la molestia; ahora bien, si existe o no ese déficit se determina con un análisis de sangre y la decisión de tratarlo corresponde al médico. Tomar suplementos por su cuenta dificulta ver el cuadro y además puede ser innecesario. El orden correcto es primero la valoración y después la decisión.
¿Este ardor se quita del todo?
En quienes tienen una causa que se puede descartar, la molestia suele ceder cuando se trata esa causa. En el cuadro que queda, la evolución varía de una persona a otra; en una parte de los casos se describe una mejoría espontánea a lo largo de los años. El objetivo del manejo es disminuir la intensidad del ardor y las horas que dura al día; no se puede prometer un resultado seguro.

Este contenido es informativo y no sustituye una exploración presencial. Los síntomas se solapan entre enfermedades; el diagnóstico solo puede hacerse clínicamente.

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