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Queilitis actínica (daño del labio por el sol)

El efecto del sol acumulado durante años puede dejar en el labio inferior sequedad persistente, descamación y un borde difuminado. Este cambio no es en sí mismo un cáncer, pero se considera una lesión precancerosa y hay que vigilarla.

¿Qué es?

La queilitis actínica es un cambio permanente que se desarrolla en el labio expuesto durante años a la luz del sol. Aparece casi siempre en el labio inferior, porque es una de las zonas de la cara que quedan más de frente al sol. Es más frecuente en quienes trabajan al aire libre, en las personas de piel clara y en las fumadoras, y aparece antes en las regiones con muchas horas de sol.

Su aspecto es discreto: el labio queda seco y descamado de forma continua, se forman zonas finas blanquecinas y se borra el límite nítido entre la parte roja del labio y la piel. Algunos puntos se endurecen, forman costra y, cuando la costra se cae, vuelve a salir en el mismo sitio. La mayoría de las veces no duele. Se diferencia de las grietas de las comisuras del labio; la queilitis actínica no se sitúa en la comisura, sino en el conjunto de la superficie roja del labio inferior.

Este cambio no es un cáncer, pero se considera una lesión precancerosa; el cáncer escamoso del labio se desarrolla muchas veces sobre este terreno. Distinguir solo a simple vista qué zona está progresando no es fiable. Por eso resulta determinante la muestra de tejido tomada de la zona sospechosa.

Signos

No es necesario tenerlos todos a la vez.

¿Por qué ocurre?

  1. 01

    Efecto prolongado de la radiación ultravioleta

    El daño no nace de una sola quemadura solar, sino de la suma de los años. El reflejo que llega desde el mar y desde las superficies abiertas aumenta esa suma. Como en el labio inferior la capa de pigmento y de grasa que protege es débil, el daño se instala allí antes.

  2. 02

    Susceptibilidad personal

    La piel clara, el color claro de ojos y una piel que se quema con facilidad aumentan el riesgo. En quienes reciben un tratamiento que baja las defensas, el cambio puede ser más precoz y más extenso. La edad avanzada también eleva el riesgo, por la acumulación de la exposición total.

  3. 03

    Tabaco y sequedad persistente

    El calor del cigarrillo y las sustancias que contiene desgastan además la superficie del labio. Respirar por la boca, humedecerse los labios continuamente y la sequedad alteran la reparación de la superficie y mantienen la descamación. Estos factores se suman al daño solar.

  4. 04

    Dejar el labio sin protección

    La mayoría de las personas se aplica el protector solar en la cara y se olvida del labio. La protección del labio disminuye en poco tiempo al comer, al beber y al hablar; si no se renueva, desaparece en gran medida. Este detalle explica por qué el daño se concentra en el labio.

¿Cómo avanza?

  1. 1

    Cambio inicial

    El labio queda seco y algo descamado independientemente de la estación, y el borde del labio empieza a perder nitidez. Las molestias son escasas; la mayoría de la gente lo toma por una fisura que se le ha hecho habitual.

  2. 2

    Cambio establecido

    Las zonas blanquecinas, rugosas y engrosadas se vuelven permanentes y la superficie se ve irregular. Aunque mejore de forma pasajera con la hidratación, en poco tiempo vuelve a su estado anterior.

  3. 3

    Zona sospechosa

    En un solo punto aparece un endurecimiento, una elevación, un sangrado fácil o una llaga que no cura. Ninguno de estos hallazgos forma parte de la evolución habitual de este cuadro; se valora sin demora tomando una muestra de tejido.

  4. Seguimiento

    El periodo posterior al tratamiento

    Aunque se retire la zona alterada, todo el labio sigue siendo un terreno dañado por el sol. Como pueden aparecer zonas nuevas, las revisiones se mantienen de forma periódica.

¿Cómo se trata?

El trabajo del odontólogo empieza aquí: en cada exploración de la boca se valora también el labio, se registran los límites y el aspecto de la zona, y se busca si hay algún punto endurecido o convertido en una llaga. El diagnóstico no se establece mirando; hace falta tomar una muestra de tejido de la zona sospechosa, y esa intervención la realiza el servicio de cirugía oral y maxilofacial o el de dermatología.

La elección del tratamiento la hacen esos servicios según el resultado de la biopsia y la extensión del cambio. En las zonas limitadas pueden plantearse medicamentos aplicados sobre la superficie del labio, el tratamiento con luz o la retirada mediante congelación o láser; en los cambios extensos se plantea la extirpación quirúrgica de la superficie roja del labio. No es el odontólogo quien decide cuál es el método adecuado.

El papel del odontólogo continúa también después del tratamiento: en las revisiones se vuelve a valorar el labio, se orienta sobre la protección solar y sobre dejar de fumar, y se eliminan factores añadidos, como un borde dental afilado o una prótesis que no ajusta y que irritan el labio de forma continua. Aunque el cambio haya remitido, se recomienda un seguimiento anual.

No espere
  • Si hay en el labio una llaga que no cura en dos semanas o una costra que sale una y otra vez en el mismo sitio, no debe esperarse.
  • Si se ha desarrollado una zona endurecida, sobreelevada o que sangra con facilidad, hace falta una valoración.
  • Si aparecen adormecimiento del labio o una hinchazón de crecimiento rápido, no debe demorarse.
  • Si se palpa un ganglio duro e indoloro bajo la mandíbula, debe consultarse esa misma semana.

¿Cómo se previene?

  • Use todos los días un producto de alta protección fabricado para los labios y renuévelo cada pocas horas a lo largo del día.
  • Reduzca el tiempo que pasa al aire libre en las horas del mediodía, cuando el sol cae más vertical; un sombrero de ala ancha da sombra también al labio.
  • Deje de fumar; el efecto del calor y de las sustancias químicas se suma al daño solar.
  • Hágase al menos una vez al año una exploración de la boca que incluya el labio, y vigile usted mismo en el espejo cualquier zona que cambie.

Preguntas frecuentes

¿Se me agrieta el labio continuamente, es queilitis actínica?
No toda fisura indica este cuadro. Con el aire seco, al respirar por la boca o con el hábito de humedecerse los labios es frecuente que se agrieten, y mejora con la hidratación. En la queilitis actínica la sequedad persiste independientemente de la estación, el límite entre el labio y la piel se difumina y la mejoría no dura. La distinción la hace la exploración.
¿Este cambio se convierte con seguridad en un cáncer?
No, no existe tal certeza. No todas las personas con queilitis actínica desarrollan un cáncer. Aun así, como el cáncer de labio aparece muchas veces sobre este terreno, el cambio se considera un hallazgo que hay que vigilar. El objetivo del seguimiento es detectar pronto una zona que progrese y evitar el retraso.
¿Es imprescindible la biopsia?
El aspecto por sí solo no permite distinguir. Si hay un endurecimiento, una elevación o una llaga que no cura, se pide tomar una muestra de tejido. La muestra indica si la zona solo tiene daño solar o si hay un cambio a nivel celular. Sin esa información no se puede elegir el tratamiento adecuado.

Este contenido es informativo y no sustituye una exploración presencial. Los síntomas se solapan entre enfermedades; el diagnóstico solo puede hacerse clínicamente.

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