¿Qué significa esto?
El diente no está pegado directamente al hueso; queda suspendido en su alvéolo por una fina capa de tejido que rodea la raíz. Cuando el diente sale por completo, las células de esa capa siguen vivas un tiempo sobre la raíz. Si se secan, mueren, y baja la probabilidad de que el diente recolocado vuelva a sujetarse. Por eso, cómo sujete el diente y en qué lo guarde importa más que cualquier otra cosa que haga en esta situación.
Lo que separa esta situación de los dientes que se desgastan o se van rompiendo poco a poco es que aquí todo ocurre de golpe y una sola vez. Bajo el mismo título se reúnen tres situaciones con recorridos distintos: que el diente salga por completo de su alvéolo, que se rompa y se desprenda un trozo, y que sin romperse se mueva de su sitio o se hunda hacia la encía. En una fractura lo determinante es su profundidad; si en el centro de la superficie rota ve un punto rosado o sangrado, quiere decir que se ha llegado al nervio del diente.
La edad también cambia el camino. Un diente de leche que se ha salido no se vuelve a colocar; existe el riesgo de dañar el diente definitivo que se está formando debajo. En un diente definitivo, en cambio, la mayoría de las veces se intenta recolocarlo. Si busca el diente o el trozo desprendido y no lo encuentra, eso es en sí mismo un dato: el fragmento puede haberse tragado, haber pasado a la vía respiratoria o haberse clavado dentro del labio.
La causa de este síntoma suele estar clara: un golpe, una caída o morder algo duro. La verdadera pregunta es hasta dónde ha llegado el golpe. Los apartados siguientes muestran dónde mira el dentista cuando, además del diente, valora el hueso, la encía y los dientes vecinos.
Causas probables
¿Qué ayuda en casa?
- Sujete el diente solo por la parte que se ve en la boca; no toque, no frote ni cepille la superficie de la raíz.
- Si se ha manchado de tierra o de arena, enjuague el diente unos segundos con leche o con suero fisiológico, con suavidad; no lo deje en agua del grifo ni lo envuelva en un pañuelo de papel y lo deje secar.
- Si es un diente definitivo y se ve capaz, vuelva a colocarlo despacio en su alvéolo y muerda un paño limpio; si no puede, tráigalo en un recipiente con leche o dentro de su mejilla, en la saliva. No tire el trozo roto: tráigalo de la misma manera.
- Aplique frío por fuera de la mejilla para la hinchazón y no mastique de ese lado; que no duela no debe tranquilizarle, porque un diente que se ha movido puede no doler el primer día.
- Si después del golpe ha habido pérdida de conocimiento, vómitos, mareo o no recuerda lo ocurrido, acuda antes al hospital
- Si, a pesar de hacer presión, el sangrado no se detiene en veinte minutos
- Si la mandíbula no le cierra bien o si nota adormecidos el labio y el mentón
- Si no aparece el diente ni el trozo desprendido
- Si el diente, en lugar de salir hacia fuera, se ha hundido hacia dentro de la encía
Preguntas frecuentes
- ¿Se puede volver a colocar un diente que se ha salido?
- En un diente definitivo se intenta la mayoría de las veces. El resultado depende de dos cosas: el tiempo que el diente ha pasado fuera de la boca y si lo ha pasado seco o dentro de un líquido adecuado. Un diente que llega pronto y en un medio adecuado, como la leche, tiene más probabilidades de volver a sujetarse. No puede decirse que esto vaya a salir bien en todos los casos, y aunque el diente se sujete hace falta un seguimiento prolongado. En los dientes de leche no se hace la recolocación.
- ¿En qué debo traer el diente?
- La leche, el suero fisiológico o su propia saliva sirven; también vale llevar el diente dentro de la mejilla, aunque en niños pequeños no se elige esa vía por el riesgo de que se lo traguen. El agua del grifo no es adecuada, porque daña las células de la superficie de la raíz. Envolver el diente en un pañuelo seco o en una bolsa tiene el mismo efecto. El trozo roto tráigalo igualmente húmedo.
- El diente se ha roto pero no me duele, ¿aun así debo darme prisa?
- Hará bien en darse prisa. Que no duela no indica que el daño sea superficial; ocurre que el nervio, sacudido por el golpe, no responde durante los primeros días. La superficie fracturada deja el nervio del diente expuesto a las bacterias, y en algunos casos el trozo desprendido puede volver a pegarse. Además, solo con la exploración y la radiografía se sabe si el mismo golpe ha afectado a la raíz o al hueso de alrededor.
Este contenido es informativo y no sustituye una exploración presencial. Los síntomas se solapan entre enfermedades; el diagnóstico solo puede hacerse clínicamente.
