¿Qué significa esto?
Al morder, la fuerza se transmite al diente a lo largo de su propio eje. En un diente sano, esa fuerza se distribuye sin problemas. Si aparece dolor, puede que la integridad del diente esté alterada o que el tejido alrededor de la raíz esté inflamado; la fuerza comprime ese tejido inflamado.
El momento en que aparece el dolor ayuda a diferenciar la causa. Un dolor agudo en el momento de soltar sugiere una fisura. Un dolor sordo durante la mordida y después de ella apunta a una inflamación en el ápice de la raíz. Si el dolor aparece solo en un empaste recién hecho, la causa más frecuente es una restauración que ha quedado algo alta, y suele resolverse con un ajuste sencillo.
Hay cuatro causas habituales, y se distinguen por el momento en que aparece el dolor y por el diente en el que se localiza.
Causas probables
¿Qué ayuda en casa?
- Reduzca durante un tiempo la masticación del lado dolorido; la fuerza puede profundizar una fisura
- Si empezó después de un empaste nuevo, indíqueselo a su dentista; el ajuste de la altura lleva unos minutos
- Evite alimentos duros y con huesos o semillas
- Dolor que se repite con cada mordida y aumenta de forma progresiva
- Hinchazón, bulto o supuración en la encía
- Dolor que también empieza de forma espontánea
- Sensación de movilidad en el diente
Preguntas frecuentes
- ¿Es normal que duela al morder después de un empaste nuevo?
- Puede haber una sensibilidad leve durante unos días. Pero si al morder aparece un dolor claro, el empaste puede haber quedado alto; suele corregirse con un ajuste y no es necesario esperar a que se pase solo.
- La radiografía no mostró nada, ¿por qué sigue doliendo?
- Las fisuras avanzan en paralelo al eje largo del diente, por eso muchas veces no se ven en una radiografía. El diagnóstico se realiza con una prueba de mordida y transiluminación.
Este contenido es informativo y no sustituye una exploración presencial. Los síntomas se solapan entre enfermedades; el diagnóstico solo puede hacerse clínicamente.
