¿Qué es un mantenedor de espacio?
Un mantenedor de espacio es un pequeño aparato que mantiene abierto el espacio dejado por un diente de leche perdido prematuramente. Los dientes de leche tienen la función de reservar espacio para los dientes permanentes que se desarrollan debajo. Si un diente de leche se pierde antes de tiempo debido a una caries o un traumatismo, los dientes vecinos pueden desplazarse hacia ese espacio y el diente permanente puede no encontrar sitio para salir.
El aparato se prepara a medida de la boca del niño. Los tipos fijos se sujetan con una banda al diente vecino y el niño no puede quitarlos, mientras que los tipos removibles pueden ponerse y quitarse. La elección del tipo depende de la ubicación del diente perdido, la edad del niño y su higiene bucal.
¿Para quién está indicado?
El mantenedor de espacio se considera en niños que han perdido un diente de leche bastante antes del momento en que debía caerse. Puede recomendarse en situaciones como la extracción de un molar temporal posterior debido a una caries, la pérdida de un diente por un traumatismo, la ausencia congénita de un diente de leche o cuando todavía falta bastante tiempo para la erupción del diente permanente.
Si el diente permanente está próximo a erupcionar o la radiografía muestra que lo hará en poco tiempo, puede no ser necesario utilizar el aparato. La decisión se toma valorando conjuntamente la edad del niño y la etapa de desarrollo del diente permanente observada en la radiografía.
Proceso del tratamiento
1. Exploración y radiografía: Se evalúan mediante una radiografía el estado del espacio y la etapa de desarrollo del diente permanente subyacente.
2. Toma de medidas: Se toman medidas de la boca del niño o se realiza un registro digital mediante un escáner intraoral. Este procedimiento no es doloroso.
3. Colocación del aparato: El mantenedor de espacio preparado se coloca en la boca. En los tipos fijos, el procedimiento suele completarse en una sola sesión y no requiere anestesia.
4. Periodo de adaptación: Durante los primeros días puede notarse una ligera sensación de extrañeza, pero los niños suelen acostumbrarse en poco tiempo.
5. Seguimiento: El aparato se revisa a intervalos determinados hasta que el diente permanente comienza a erupcionar y se retira cuando llega el momento.
