David viajó de Nottingham a Antalya únicamente para un tratamiento dental. El último día de su tratamiento se sentó ante la cámara con su coordinador de pacientes y repasó todo el proceso: el primer contacto por WhatsApp, la revisión, la cirugía de implantes, el periodo de cicatrización y la colocación de las coronas definitivas.
Responde a la pregunta que casi todos hacen primero: ¿duele? Cuenta que, una vez anestesiada la zona, no sintió nada, y que cada vez que mostraba alguna molestia el dentista paraba y volvía a anestesiar. También describe el día en que le colocaron las coronas definitivas: el dentista repitió la prueba para corregir pequeños detalles que el propio David no había notado.
La entrevista termina con un recordatorio: a partir de ahora, los cuidados están en manos del paciente. El cepillado regular y una buena higiene bucal son lo que hace que las coronas duren.



